Peonza, la protagonista de los juegos de nuestros ancestros , que ha permanecido durante décadas entre los favoritos de los juegos para niños y que sigue cautivando interés. Los niños de hoy están saturados de juguetes muy evolucionados y se nos olvida que la simplicidad de juegos como  la peonza, pueden ser una vía para ayudarles a encontrar un momento sereno, lejos de las tablets, los móviles y los videojuegos. Jugar con una peonza es de lo más sencillo, para esto vamos a deber efectuar los próximos pasos:

 

Enrrollar la cuerda cerca de la peonza , desde la punta de hierro cara la parte ancha de exactamente la misma. En entre los extremos de la cuerda podemos poner una moneda ( de las que tiene orificio en el centro), que nos asistirá a sostener mejor la peonza cuando vayamos a lanzar la peonza.

Cogida de esta forma la peonza, con toda la cuerda enrollada, la lanzamos con una sola mano cara el suelo, quedando la cuerda en la mano al desplegarse de la peonza, y también procurando que esta quede en el suelo virando sobre sí apoyada en la punta de hierro.

peonza

Cuando la hacemos danzar, podemos localizar diferentes variaciones de juego. Os mostramos algún ejemplo:

 

Todos y cada uno de los jugadores lanzan su peonza al unísono para poder ver cuál es la que se sostiene más rato virando.

Establecido el orden de salida, el primer jugador lanza su peonza procurando que esta “baile” en el círculo trazado en el suelo. Si lo logra, el resto jugadores deben procurar sacarla fuera del círculo lanzando sus peonzas contra ella. Va a ser el ganador aquel que logre echar fuera del círculo a todas y cada una de las peonzas de los otros jugadores.

¿Quién ha dicho que las peonzas son un juguete solitario? Reúne a tus amigos y sus trompos por el hecho de que, ahora, te vamos a plantear ciertos juegos en equipo a fin de que probéis vuestras habilidades.

La peonza el juego atemporal

 

Duelo de trompos. Todos y cada uno de los jugadores lanzáis las peonzas al unísono y la que se sostiene más rato virando es la que gana.

En el círculo. Trazad un círculo en el suelo; si es de tierra podéis hacerlo con la punta de la peonza. Estableced un orden de salida. El primer jugador tira su trompo procurando que baile en el círculo. El resto debéis procurar sacarlo fuera del mismo lanzando vuestras peonzas contra la suya. Gana el jugador que logra echar del círculo a las peonzas del resto.

Sacar objetos. Dibujad un círculo en el suelo en cuyo centro cada entre los jugadores va a poner una canica, otra peonza o bien una moneda. Echad vuestros trompos por turnos, recogedlos en la mano sin que dejen de virar y, ahora, los lanzáis contra entre las monedas para sacarla del círculo. Mientras que la peonza prosiga virando, debéis reiterar la operación. El que lo logra se lleva la moneda o bien el objeto que hayáis escogido. Si la peonza deja de virar entra otro jugador.

A doble círculo. Para este juego debéis trazar 2 círculos concéntricos. El propósito es que pongáis la peonza en el círculo interior. Si no lo lográis por el hecho de que la peonza sale bailando, el resto de jugadores debe procurar hacerla entrar golpeándola con sus respectivas peonzas.

Dibujad un círculo en el suelo y poned un trompo en el centro. Atacad esa peonza lanzándole las vuestras. El jugador que falle el tiro y no consiga pegar la peonza que está en el centro, va a deber reemplazarla por la suya.

Saca trompos. Proseguimos con el círculo. Esta vez tirad vuestras peonzas de manera que queden virando en la circunferencia. El trompo que acabe saliendo de exactamente la misma debido a los impactos con el resto, pierde.29

A la cruz. Dibujad una cruz en el suelo y también procurad que las peonzas viren lo más cerca posible del vértice. La peonza que se distancia más debe ser atacada por las peonzas del resto y quien lo logra se queda con ella y gana el juego.

El origen del trompo es más bien dudoso si bien se tiene conocimiento de existencia de peonzas desde el año cuatro mil a. de C., puesto que se han encontrado ciertos ejemplares, elaborados con arcilla, en la ribera del río Éufrates.

Hay indicios de trompos en pinturas antiquísimas y en ciertos textos literarios que citan el juego.

 

Por poner un ejemplo es citado en los escritos de Marco Porcio Catón el mayor político y también historiador romano. Además de esto, el trompo aparece en los escritos de Virgilio, destacándose en su obra Eneida (siglo I antes de Cristo). En el Museo Británico se preservan restos viejos fechados en el mil doscientos cincuenta antes de Cristo en los que se aprecia a un pequeño dedicándole al dios Zagreo elevado número de juguetes, entre ellos un trompo con su látigo.

A Platón le servía como metáfora del movimiento y Aristófanes se confesaba apasionado al trompo. El versista romano Ovidio asimismo mienta el trompo en sus poemas y Aulus Persius Flaccus, otro versista romano, afirmaba que “en su infancia tuvo mayor afición al trompo que a los estudios“. Aun en la mismísima Troya fueron encontrados unos trompos hechos de barro.

Todo semeja señalar que fueron las etnias de Oriente, China y el país nipón, quienes introdujeron en Occidente este juguete tan especial.

En el país nipón, adultos y pequeños juegan al trompo transformando este aspecto lúdico a un auténtico arte y de este modo ejecutan abundantes espectáculos, de entre aquéllos que resalta aquel en el que, justamente tras lanzar el trompo, lo recogen con una lienza para hacerlo danzar en la palma de las manos o bien en paletas dobles pasando de la una a la otra e inclusive en las dos caras de exactamente la misma o bien en la hoja de un sable hasta concluir bailando en la punta del mismo.

En América, este juego estaba asimismo muy extendido de norte a sur en las diferentes etnias. En verdad semeja haber perseverancia de trompos en Perú desde tiempos prehistóricos. Los hopi en América del Norte, tras echarlos a rodar, sostenían la rotación de los trompos con un látigo, golpeando su punta inferior con movimientos veloces y precisos.

Asimismo hay diferentes ejemplares de viejos trompos americanos en Chile, México y Argentina que dan testimonio de su permanencia en el tiempo.

Modelos actuales cuentan con diseños pulimentados que presentan desde filos de neopreno para eludir daños, hasta renovadores sistemas que evitan enrredos no deseados. Esto, así como la aparición de otros géneros de peonzas como la Beyblade, el Levitron o bien trompos más modernos y afinados como los Cometa o bien los Space, aún les da vigencia en la industria.

Se puede destacar asimismo, como curiosidad, que ciertos pintores han empleado trompos como motivo en sus cuadros, como el de España González Ruiz (mil seiscientos cuarenta – mil setecientos seis), que en su obra Catedral de Toledo representa una partida de trompo. El pintor y grabador chileno, Pedro Lobos (mil novecientos diecinueve-mil novecientos sesenta y ocho) asimismo lo usó en sus temas.

Versistas chilenos se han inspirado en este juguete, como Homero Arce (mil novecientos uno – mil novecientos setenta y siete) o bien Alejandro Galaz (mil novecientos cinco – mil novecientos treinta y ocho), que escribió Romance de la niñez o bien Trompo de siete Colores.Victoria Contreras Falcón (mil novecientos ocho – mil novecientos cuarenta y cuatro) se atrevió con su obra Trompo Dormido, o bien María Cristina Menares lo hizo con Danza del Trompo De distintos colores, incluido en su libro de poemas para pequeños Lunita Nueva. También, el peruano José Diez Canseo escribe sus Estampas Mulatas en mil novecientos cincuenta y uno con el cuento “El trompo” donde relata como “Chupitos”, un pequeño de diez años, juega al trompo con sus vecinos en el distrito del Rímac en la ciudad de Lima.

Llama mucho la atención la existencia de sellos postales que representan este juego en Brasil (mil novecientos setenta y nueve), Argentina (mil novecientos ochenta y tres), Suiza (mil novecientos ochenta y seis), España (mil novecientos ochenta y nueve) y Portugal (mil novecientos ochenta y nueve).

Este siempre y en toda circunstancia ha sido entre los juegos más populares y conocidos entre todos y cada uno de los chavales del planeta, de forma especial a fines de la década de los ochenta.

En nuestros días, como la mayoría de los juegos tradicionales, está reapareciendo de nuevo, merced a la integración de novedades en su diseño centradas en facilitar el empleo.

 

Sistema Power Start para peonzas

Un buen ejemplo serían los PowerStart, que en la parte superior tienen un enganche en el que se introduce un dispositivo cuyo sistema, al tirar de él, imprime fuerza de giro al trompo mientras que lo deja caer. De esta forma se evita de manera cómoda el lío de reliar el cordel de manera continua. En verdad este género de trompo ha generado una nueva modalidad llamada “Tropos de Batalla“. Hoy día los trompos de batalla que más se juegan pertenecen a la serie UFT (Ultimate Fighting Trashies) de los poco a poco más conocidos “Basurillas” o bien “Trash Pack“. Una revisión muy atinada de los PowerStart que ha sido premiada últimamente como mejor juego del año dos mil trece en su categoría.

 

Asimismo otros juegos se hacen eco de esta diversión tan vieja. Por poner un ejemplo en el renombrado juego de cartas Magic The Gathering podemos localizar este curioso instrumento llamado “Trompo adivino del Sensei“, con una estética meridianamente nipona

 

Trompo adivino del Sensei

(pertenece a la compilación Vencedores de kamigawa) cuya utilidad en el juego de cartas recuerda al empleo preciso de las peonzas, en tanto que toda vez que se le da cuerda con la primera habilidad y se recoge del suelo para volverla a emplear con su segunda habilidad.

Otro ejemplo bastante actual lo hallamos en la película ORIGEN en la que una peonza desempeña un papel esencial en la trama, en tanto que sus giros sobre sí simbolizan los sueños recurrentes y las ideas obsesivas a las que muchos dan vueltas y más vueltas. Curiosamente Di Caprio ya coincidió asimismo con este juguete en la película Titanic. En una escena breve un crío jugaba con su trompo en la mítica cubierta del navío, recreando de esta forma una fotografía real que se hizo en aquella temporada a un pequeño que, de veras, jugó con su trompo en el Titanic.

 

 

Pintura, escritura, cine y juegos. Con esto englobamos prácticamente todo lo preciso para conocer la historia pasada, y reciente, de un juguete que jamás va a pasar de tendencia.

Posiblemente sufra variaciones pero podemos suponer, que la peonza permanecerá casi intacta y que los niños del año 2095 seguirán lanzándola y disfrutando con su juego.

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