Lavacabezas portátil, uno de los instrumentos básicos de higiene. Utilizado tanto para los cuidados de higiene diaria del anciano, como para toda la familia. La higiene en la persona anciana forma una regla de vida fundamental, así sea para la prevención de enfermedades, así sea para la restauración de un buen estado de salud o bien como estímulo al mantenimiento de los hábitos propios de un modo de vida.

Lavacabezas portátil, el aliado de la higiene

lavacabezas portatil

El hombre que avejenta tiene que poder vivir conforme hábitos ligados a su educación, a su cultura, a sus necesidades, a sus tradiciones y a su forma de ser.
La posibilidad de sostener el interés por la higiene personal aun en condiciones físicas perjudicadas se encuentra vinculada a diferentes factores y de manera especial al estado de autosuficiencia y a la vivacidad psíquica. Se trata de factores que, de existir, son el resorte para vivir con la voluntad de preservar inalterado el ‘estilo” de vida, más que si no existen o bien se dan de forma precaria pueden dar sitio a un cambio de intereses y de estímulos.

La higiene personal de la persona condicionada por una minusvalía requiere un ritual y un entorno convenientes y servicios estructurados de forma apropiada y en número suficiente. En casa es de gran utilidad el lavacabezas portátil. Por desgracia no es sencillo hallar dichos requisitos en las viejas residencias.

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Exactamente debido a determinadas deficiencias en materia de residencia, las labores comunes de higiene pueden encontrar en ocasiones obstáculos y contrariedades o bien presentar peligros, que impulsan al paciente a postergar dichas labores cada vez a lo largo de más tiempo, hasta el momento en que dicha actitud se transforma en la regla frecuente.

Uno de los instrumentos de gran uso en la higiene y los cuidados al anciano es el lavacabezas portátil. El anciano renuncia especialmente cuando no dispone de ayuda por la parte de familiares o bien de otras personas, cuando se instituyen temores o bien no son superables ciertas actitudes personales (sensación de pudor o bien de excesivo sentido de la amedrentad). El anciano minusválido desatiende y pierde la costumbre de respetar ciertas reglas higiénicas con tanta mayor sencillez cuanto mayores sean las contrariedades que halla y que tiene que superar para observarlas.
Las sugerencias y las actuaciones para facilitar estas labores no tienen nada de singular. Con frecuencia son trivialidades que no obstante se transforman en factores definitivos a fin de que ciertas operaciones parezcan más fáciles y más seguras.
En ocasiones las razones de una escasa higiene personal son muy específicas, si bien no siempre y en toda circunstancia se manifiesten, al tiempo que otras veces son vagas y mal definidas. Por este motivo es completamente imprescindible reconocerlas para poder superarlas.

 

Modelos de lavacabezas portátil

Existen en el mercado diferentes tipos de lavacabezas portátiles. Podemos encontrar el modelo rígido, habitualmente de plástico y los modelos de lavacabezas portátil hinchable. Este último, el lavacabezas hinchable, es el mas utilizado para los ancianos o enfermos encamados.  Contiene un recipiente para el agua y se puede poner en la cama con total comodidad.

Las formas de realizar las operaciones frecuentes de higiene personal cambian dependiendo de la condición de autosuficiencia o bien de invalidez o bien enfermedad del anciano.
En el primer caso, en teoría, no deberían existir contrariedades, salvo las causadas por actitudes personales.
En el resto casos, en cambio, las operaciones de higiene personal requieren la ayuda y la intervención de alguna persona (familiares o bien extraños).
El cuidado de la higiene personal debe ser diario e inclusive repetirse múltiples veces al día, por la sencillez con la que ciertos ancianos tienden a mancharse.

 

El lavacabezas portátil hinchable y el babero para adultos son de gran utilidad

Estas tareas de higiene deben ser aprensivas, afectar a las partes descubiertas (cara, manos, boca y pelos) y de manera especial a las partes cubiertas (zona púbica, zona genital, mamaria para las mujeres, anal, etcétera). Es esencial un control progresivo (mas siempre y en todo momento reservado) de las unas partes del cuerpo sostienes con mayor sencillez a mancharse y más ocultas (axilas, ingles, genitales, ano, mamas, etcétera). Y tanto más preciso es el control cuanto menos válidas sean las condiciones psicofísicas del paciente.
En ocasiones, para vencer el hábito de lavarse poco y mal adquirido con el tiempo y de forma inaparente debido a contrariedades articulares o bien por actitudes psíquicas o bien confusión mental, es preciso facilitar dicha labor y hacer que resulte más agradable, con ayuda directa, insinuando o bien enseñando nuevamente al paciente la manera de hacerlo.
Cuando el anciano no pueda efectuar por sí mismo durante determinado tiempo estas operaciones, la persona encargada de su asistencia va a deber prestar singular atención para reconocer enseguida cualquier signo de restauración de fuerzas y de psique más lúcida, para animar o bien para llegar a imponer (en ciertos casos) al individuo que atienda solo a estas demandas.

LIMPIEZA DE LA CARA Y EL LAVACABEZAS PORTATIL

Si la persona es independiente, las operaciones de higiene de la cara no proponen contrariedades, salvo el peligro de vértigos al flexionarse cara delante. En tal caso va a bastar con facilitar el equilibrio y administrar la máxima seguridad para eludir caídas o bien traumatismos (apoyos laterales al lavatorio o bien una silla o bien una silla frente al lavatorio a fin de que el paciente se siente en ella). El lavacabezas portátil puede ser en estos casos de gran utilidad.

En el caso de pacientes obligados a guardar cama, va a haber que aplicar las técnicas frecuentes en enfermería para eludir que se mojen o bien que mojen la cama. Se pone para esto como gran babero una pieza de lona impermeable que cubra el tórax del paciente y la cama y encima una toalla o bien un empapador para adultos. La limpieza de la boca debe efectuarse con gran atención, puesto que, además de favorecer el acercamiento de otras personas al anciano, forma una medida de prevención de manifestaciones inflamatorias y facilita la actividad digestible. Puesto que la presencia de caries, de enfermedades paradentales o bien de focos sépticos puede trastocar de forma en ocasiones muy grave el estado de la boca, dicha práctica tiene que seguírse con singular atención y varias veces durante el día. Tienen que examinarse cuidadosamente las prótesis dentales, verificando ocasionales rupturas o bien astillamientos, que podrían generar efectos traumatizantes y ulceraciones raras veces referidas por el individuo. Los baberos para ancianos pueden ser un gran recurso para higiene de la boca y la cara.

Esta última circunstancia puede deberse a la escasa sensibilidad a la molestia provocada o bien a una menor percepción dolorosa ligada al deteríoro de la estructura inquieta. Estas ulceraciones pueden asimismo tener su origen en una acidez excesiva o bien en fenómenos de deshidratación orgánica. Es preciso lavarse los dientes con cepillo y dentífrico. Los aparatos de prótesis deben ser retirados y lavados al menos una vez al día, y siempre y en toda circunstancia tras las comidas.
Se recomienda que la extracción del aparato se realice siempre y en todo momento cuando la persona se halla delante del lavatorio o bien de un barreño llenos de agua, para eludir que una caída casual pueda provocar la ruptura del mismo.
Una vez extraído el aparato, debe efectuarse el lavado de la boca con agua sola o bien con agua y bicarbonato. Si no se tiene pretensión de regresar a aplicar de manera inmediata la prótesis, esta debe guardarse en ciertos modelos de recipientes existentes a tal fin o bien en un vaso con agua o bien desinfectante. Por cuanto respecta a los empastes fijos, los lavados han de ser cuidadosísimos y efectuarse tras las comidas, puesto que es entonces cuando pueden instituirse más de forma fácil infecciones, con consecuencia de capítulos sépticos extendidos.

Lavacabezas portatil y baberos para adultos, instrumentos de higiene

La higiene debe ser en especial cautelosa en el curso de tratamientos antibióticos o bien con inmunodepresores, por el hecho de que dichos medicamentos pueden inducir una modificación de la vegetación saprófita o bien facilitar la implantación de hongos responsables del conocido muguet, de las estomatitis aftosas, de perturbaciones cromáticas de los dientes y costrosas de la cavidad oral y de la lengua. En casos graves, estas manifestaciones pueden llegar a afectar a la deglución y a provocar infecciones serias del aparato digestible.
A través de la limpieza de la cavidad oral hay que intentar quitar de la mucosa ocasionales incrustaciones y la pátina que se forma sobre la pared interna de las mejillas, la lengua y los labios. Los labios, a fin de que estén suaves y sin fisuras, han de ser tratados con una barra de cacao o bien con vaselina.
La limpieza de la cavidad oral debe efectuarse usando gasas dobladas en cuadraditos, montadas en unas pinzas y empapadas en solución de agua y bicarbonato o bien de agua oxigenada al 1 por ciento o bien de violeta de genciana al dos por ciento

HIGIENE DEL CABELLO CON EL LAVACABEZAS PORTATIL

Cuidado del pelo con el lavacabezas portátil
Es preciso sostener el pelo en orden, bien peinado, limpio y con una longitud que no se transforme en motivo de molestia para el paciente. Dichas medidas tienen, sobre todo en la mujer, un esencial efecto sicológico, con lo que deben respetarse y sugerirse, recurriendo periódicamente a la peluquería. Para la higiene en casa, el lavacabezas portátil es imprescindible.

Hay que cepillar el pelo por lo menos un par de veces al día y siempre y cuando brote la necesidad, y debería lavarse cuando menos una vez cada 15 días. En los ancianos independientes esta operación no requiere la aplicación de ningún procedimiento singular. Los instrumentos son los de empleo corriente, como el lavacabezas portátil. Hay que prestar atención a la temperatura del agua; el secado debe efectuarse primero con un toalla y después completarse con el secador de mano. En ocasiones se observa renuencia por la parte del anciano a efectuar estas operaciones, al temer que el lavado pueda reagudizar algunos dolores articulares (en las cervicales). En tal caso es preciso sosegar al anciano y persuadirle de la necesidad de esta medida de higiene personal.
No hay que sobrepasarse en el corte del pelo, sobre todo en las mujeres, para no faltar a la vanidad personal. El “rapado” no es preciso, sino acostumbra a resultar psicológicamente perjudicial. Hay que pensar en su bien y que el lavacabezas portátil nos ayudará a llevar la higiene de su cabello con facilidad.

Los hombres con calvicies pronunciadas requieren asimismo el cuidado del poco pelo que tengan y del cuero capilar.
En la fase de peinado, es preciso resguardar con una toalla la espalda del anciano, como la almohada si el paciente está en cama. Hay que peinar al anciano con mano ligera, con peines que no generen rasguños. Si padeciese alguna parasitosis, va a ser indispensable recurrir a un champú medicamentoso.

Los hombres deben afeitarse todos y cada uno de los días o bien sostener bien limpios y cuidados la barba y el bigote. No obstante, si estos llegasen a representar una complejidad para ingerir comestibles, va a ser recomendable proceder a su afeitado, naturalmente con el permiso del paciente. Si la barba es demasiado compacta, debe ser lavada, secada, peinada y cepillada, teniendo presente que la ingestión de comestibles o bien bebidas tiende a mancharla, haciendo que no resulte realmente agradable a la vista.
En ocasiones asimismo las mujeres ancianas deben ser afeitadas con determinada frecuencia, para eludir que el exceso de vello, en ocasiones muy evidente, pueda tener en determinados casos efectos sicológicos desfavorables. Existen en el mercado cremas realmente útiles á tal fin. Para el cuidado del cabello, el lavacabezas portátil es un gran aliado.

LIMPIEZA DE LOS OJOS
Debe efectuarse con torundas de algodón embebidas en ácido bórico o bien aun únicamente en agua temperada. En ocasiones es preciso quitar secreciones o bien impurezas que se amontonan en las comisuras de los ojos, en tal caso se procede desde la comisura interna cara la externa y usando unas gotas de colirio. Tras dichas operaciones, se seca la zona con una gasa.
En el caso de humidificación deficiente de la conjuntiva por hechos inflamatorios o bien por obstrucción de los conductos lagrimales, es recomendable efectuar repetidos lavados con soluciones de ácido bórico al tres por ciento y más tarde aplicar una pomada, siempre y en toda circunstancia bajo prescripción facultativa.

LIMPIEZA DE OÍDOS
Ha de ser cautelosa, sobre todo en lo referente a la parte trasera del pabellón, donde pueden darse de alta con sencillez perturbaciones de la piel y donde la caspa puede generar cierta irritación local.
La limpieza del conducto auditivo debe efectuarse de manera cuidadosa, eludiendo el empleo de instrumentos o bien objetos puntiagudos que puedan causar lesiones y suprimiendo ocasionales restos de jabón, que pueden llegar a formar tapones sólidos.

CUIDADO DE LAS UÑAS
Debe efectuarse cuando menos una vez por semana. Hay que prestar singular atención a las uñas de los pies en pacientes que presenten insuficiencia circulatoria o bien algunos síndromes patológicos, puesto que aun pequeñas heridas causadas a lo largo de la realización del corte pueden inficionarse y dar sitio a ulceraciones, con gravísimas consecuencias. Las uñas de los pies deben cortarse en sentido horizontal.
En ocasiones es recomendable, ya antes del corte, suavizar las uñas con baños de agua (inmersión en un barreñito).
Cabe rememorar que el cuidado de las uñas de los pies requiere suma atención, en especial si la higiene deja mucho que querer por la presencia de esporas o bien de gérmenes patógenos.
Los sujetos diabéticos presentan cierta predisposición a las consecuencias de lesiones del lecho ungueal en las extremidades inferiores. Es por ende preciso que la higiene y el cuidado de los pies del anciano corran al cargo de técnicos cualificados (podólogo, pedicuro). Singular atención merece la prevención de la llamada uña encarnada, situación muy molesta y recurrente.
Un primer paso cara la restauración de la motricidad (tras determinado tiempo de inactividad por un periodo de reposo en la cama singularmente prolongado o bien por contrariedades para calzar zapatos por una malformación de las uñas) puede consistir en la realización de intervenciones para habilitar nuevamente los pies para la deambulación.

HIGIENE DE LOS PEZONES
La permanencia de restos de suciedad o bien de sudor en la areola o bien en la zona del pezón mamario puede provocar fisuras o bien incrustaciones molestas y peligrosas. En tal caso hay que proceder a un cauteloso lavado de la parte perjudicada con agua temperada y a la supresión de las ocasionales incrustaciones, anterior aplicación de una substancia emoliente. En el caso de existir fisuras, es recomendable recurrir a pomadas medicamentosas.

HIGIENE DEL OMBLIGO
Asimismo acá pueden generarse incrustaciones y acumulación de suciedad, que puede eliminarse con lavados de agua saponácea temperada tras la aplicación de substancias emolientes. La limpieza debe efectuarse sistemáticamente.

HIGIENE DE LOS PIES
El cuidado de los pies tiene para el anciano una relevancia prioritaria, si bien no siempre y en todo momento se respeta como debiese para no agudizar situaciones de sufrimiento ya instauradas y para prevenir condiciones de invalidez. Exactamente las perturbaciones de los pies, en ocasiones sin relevancia, pueden formar el inicio de perturbaciones que después, tras un periodo de inmovilidad, provocarán anquilosis de las extremidades y síndrome de inmovilización completa (los callos no eliminados a tiempo o bien de modo adecuado, al inducir un sedentarismo frecuente para eludir dolores en la deambulación, pueden producir dicho inconveniente).
Estas actuaciones requieren no solo la actuación del personal de enfermería, sino más bien asimismo del podólogo o bien del pedicuro. La presencia entre las uñas y los pliegues cutáneos de hongos o bien de lesiones puede asimismo transformarse en motivo de una nosología de determinada relevancia clínica, y complicarse de forma muy grave.
Cuando los pies se presentan edematosos, cianóticos y dolorosos debido a estasis circulatoria crónica o bien por razones diferentes (cardiopatía, sufrimiento venoso, hemopatías, perturbaciones metabólicas) hay que efectuar las operaciones de higiene con singular cuidado.
Desgraciadamente los familiares subestiman y desatienden en ocasiones la higiene de estas unas partes del cuerpo. Para eludir los inconvenientes citados, se recomienda la visita semanal a domicilio del pedicuro. En los centros de salud y en las instituciones para ancianos debería además existir este servicio.

HIGIENE DE LOS GENITALES
Los órganos genitales deben ser objeto de una aprensiva y repetida higiene, puesto que, debido a su función, pueden con sencillez transformarse en puntos de estancamiento de excrementos, causa de irritación, infecciones y desapacibles (propios) olores y sensaciones tanto para el paciente para el entorno.
Si la limpieza no puede realizarse en el bidé, es preciso que se realice en cama, usando para esto jofainas, jarras o bien botellas. En un caso así el lavado debe efectuarse con rebosante agua corriente, a través de enjabonado aun repetido y secando ahora toda la zona con una toalla, de manera lenta, suave, no irritante, sin fricciones violentas.
Para la limpieza de los genitales femeninos hay que proceder de la zona vaginal precedente cara la zona siguiente, eludiendo movimientos en dirección opuesta, puesto que podrían transportarse gérmenes del ano a la vagina y a la uretra.
En el hombre hay que prestar singular atención a la limpieza del escroto, que en ocasiones puede mancharse mucho por el estancamiento de excrementos que han de ser eliminados con rebosantes abluciones de agua y jabón y, si se hubiesen afianzado, aplicando ya antes del lavado pomadas emolientes o un tanto de aceite.
El pene debe lavarse múltiples veces al día y siempre y en todo momento tras cada micción, descubriendo el prepucio para suprimir ocasionales secreciones y lavando de manera cuidadosa el atravieso balanoprepucial para eludir irritaciones.

HIGIENE DE LAS PARTES DEL CUERPO PREDISPUESTAS A LAS LLAGAS
En los pacientes obligados a guardar cama a lo largo de largo tiempo o bien a continuar sentados en una silla por siempre, la limpieza de las unas partes del cuerpo sometidas a compresión debe efectuarse con agua y jabón. El secado debe efectuarse sin frotar enérgicamente, sino más bien tamponando por zonas y aplicando entonces en caso preciso polvos absorbentes o bien pomadas hidratantes. Dichas actuaciones mejoran la circulación, favorecen el trofismo cutáneo y dan una sensación de bienestar general.
Las zonas perjudicadas en mayor medida son los glúteos, la zona sagrada, la espalda, el leño y cualquier parte que sea objeto de sudoración rebosante.
Estas reglas higiénicas han de ser observadas en especial en los pacientes obesos o bien en los que estén predispuestos al peligro de padecer ulceraciones por otras causas.
El baño puede efectuarse, en función de las condiciones físicas en que se halle el paciente, a través de inmersión total o bien parcial del cuerpo.
Debe efectuarse todas y cada una de las veces que sea preciso (incontinencia simple o bien múltiple) y jamás a intervalos mayores de una semana. En dependencia de las condiciones del indiviuo, de sus preferencias y del género de entorno, el baño va a poder efectuarse en la bañera o bien en la ducha o bien en cama.
En el momento de mojar al paciente hay que tomar en consideración la ocasional minoración de eficacia física y la necesidad de ofrecer a la persona en los diferentes instantes la seguridad máxima. Estos elementos requieren una conveniente organización del baño y la utilización de simples mas útiles aparatos higiénicos.
La temperatura del local (baño o bien habitación del paciente) debe eludir sensaciones de frío y tiriteras, al paso que la del agua, en el instante de la inmersión, ha de ser soportada gratamente por el pie del paciente (que acostumbra a ser una de las partes más frías del cuerpo humano).
Hay que prestar suma atención a las maniobras de entrada y salida de la bañera, que van a ser diferentes en función de las posibilidades individuales. Si la persona no es independiente, va a ser recomendable y recomendable que estas manióbras, a fin de que resulten menos traumatizantes, sean efectuadas por 2 personas al tiempo.
El baño, en un sujeto independiente, supone indudablemente muchas menos contrariedades, si bien asimismo en un caso así es recomendable e inclusive preciso que se observen una serie de reglas generales, para efectuarlo con la mayor seguridad.

En definitiva, gracias a apoyos como el lavacabezas portátil, el babero para ancianos, la higiene de nuestros mayores puede realizarse con comodidad en casa.

 

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