Residencia, el hogar para ancianos y dependientes. Conforme resultados de las proyecciones demográficas de Eurostat (dos mil once), el número de europeos mayores de sesenta y cinco años pasará de los ochenta y siete millones registrados en dos mil diez a ciento veinticuatro millones en dos mil treinta, lo que supone un aumento sin precedentes de este conjunto de edad, que va a llegar al cuarenta y dos por ciento .

 

Y la UE advierte que, si bien el incremento incesante de la esperanza de vida es uno de los logros más esenciales de las sociedades modernas, esta tendencia ejercitará una presión auxiliar sobre la economía, la sociedad y la aptitud de la hacienda pública. Se estima que, de sostenerse las políticas actuales, el gasto público derivado del envejecimiento de la población va a acrecentar en la Unión Europea, de acá a dos mil sesenta, en una media de, más o menos, cuatro con setenta y cinco puntos porcentuales del Producto Interior Bruto, singularmente en término de pensiones, asistencia sanitaria y cuidados de larga duración.

Muchas familias recurren a la residencia de ancianos

 

Ese incremento será más acentuado en el campo asistencial debido a la minoración y a la deficiente cualificación de la mano de obra (Comisión Europea, dos mil once). La necesidad de extender y progresar los servicios de atención viene abonada, aparte de por los cambios sociales derivados del desarrollo de la esperanza de vida, por los que apuntan cara un claro debilitamiento y reducción de la red informal de apoyo.

 

Conforme todas y cada una de las prospecciones soluciones, hay que estimar asimismo tendencias como la independencia en los estilos de vida de las personas mayores, el incremento progresivo del número de personas que viven solas, la minoración del número de hijos/as y el aumento consecuente de personas sin descendencia, el distanciamiento de una parte de las nuevas generaciones de sus lugares de origen por la inestabilidad de los puestos y el efecto de la globalización, etcétera Todos estos fenómenos explican la perentoriedad de ofrecer servicios profesionales que asistan a las personas mayores que se hallen en situación de debilidad o bien dependencia.

Residencia de ancianos, el hogar de nuestros mayores

Senior Man in Wheelchair

 

Por su lado, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (dos mil once) asimismo alarma sobre el significado del cambio demográfico para nuestro porvenir y, de manera especial, sobre la creciente demanda que se va a generar en servicios de larga duración, cuya orientación prestacional y financiación debe adelantarse y planearse apropiadamente.

 

En el cuadro siguiente, se resumen las cantidades y factores primordiales que se aconseja que los países del ambiente de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos tengan presente para planear el futuro en el campo de los cuidados de larga duración. Teniendo presente estos indicadores, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos aconseja que los diferentes países que la integran trabajen para lograr objetivos como los siguientes: Los servicios deben amoldarse a lo que desean las personas que los van a percibir, ofertando ocasiones para lograr un final de la vida lleno de “sentido” y bienestar.

 

Tienen que desarrollarse más servicios de cercanía flexibles, en combinación con tecnologías y TIC, a fin de que las personas puedan hacer verdad sus deseos de vivir en sus domicilios el mayor tiempo posible.  Debe mejorarse la productividad de los servicios y la libertad de elección de las personas usuarias a través de la implantación del talón servicio.

Cada vez más necesaria la residencia de ancianos

 

Es necesario invertir en prevención por su eficiencia probada para eludir situaciones de dependencia. cinco . Hay que respaldar mejor a las personas cuidadoras del campo familiar (asesoramiento, servicios de respiro, permisos pagados, etcétera) y regular la atención formal con la informal.

 

Para solucionar el déficit de trabajadores/as en la atención directa, se aconsejan soluciones como las siguientes: facilitar la capacitación y contratación de inmigrantes, eludir rotaciones del personal fidelizándolo a través de incremento de remuneraciones y conseguir el aumento de su productividad asumiendo más labores sociosanitarias y derivando las labores familiares cara servicios de cercanía y medios tecnológicos.

 

Para asegurar la aptitud financiera de la atención a la dependencia se plantean líneas de acción como las siguientes: orientar la garantía del derecho a las posibilidades a quienes tienen mayor situación de dependencia, diversificar las fuentes de financiación (impuestos, cotizaciones sociales, seguros privados…), desarrollar las fórmulas de hipoteca inversa, buscar la eficacia en los servicios de cuidados (coordinación sociosanitaria, servicios de información y orientación para distribuidores de servicios).

Lo que debemos saber al elegir una residencia

 

Retornando a nuestro ambiente, el Consejo Europeo, tras declarar dos mil doce “año europeo del envejecimiento activo”, ha apoyado la propuesta de la Comisión para crear una Asociación europea de innovación sobre el envejecimiento. Se comprende que lograr un envejecimiento activo y saludable forma un reto social que es común a todos y cada uno de los países europeos, y ha identificado este cambio sociodemográfico como un campo que tiene un potencial renovador notable a fin de que Europa lidere en el planeta la oferta de nuevas contestaciones para encararlo.

 

El leimotiv del proyecto que desarrollará esta Asociación es: Más trabajo, mejora de las condiciones de vida, una sociedad mejor. La propuesta invita al trabajo conjunto de todos y cada uno de los agentes del ciclo de innovación, tanto de la demanda como de la oferta para localizar nuevas vías para lograr que las personas continúen hasta el final de sus días incluidas en su comunidad y recibiendo los apoyos que precisan para vivir con calidad de vida.

Residencia con calidad de vida

 

Tal Asociación incluye desde las propias personas mayores, hasta estudiosos, distribuidores de servicios, tecnólogos, reguladores, transformadores de producto, etcétera Y propone a los actores, por un lado, que identifiquen de forma conjunta áreas de innovación y mejora en productos, servicios y procesos, y, por otra parte, que señalen barreras y obstáculos a la innovación y planteen medidas para superarlas.

 

Esta nueva iniciativa de la Unión Europea se aúna a los diferentes programas europeos de I+D+i en envejecimiento, ligados a la innovación, que se hallan en funcionamiento desde dos mil diez. Entre ellos, podemos destacar el proyecto Futurage, por el que se pretende diseñar la plan de actuación para los próximos 10/15 años en campos como la innovación en modelos de cuidados de larga duración centrados en la persona y que dejen la permanencia en el ambiente (housing).

 

En este contexto, está cuajando una percepción extendida de que el fenómeno del envejecimiento es tema que afecta a toda la sociedad, con lo que deberemos encararlo entre todos de forma renovadora y, por ende, con un bagaje notable de inventiva, investigación y también innovación si deseamos enfrentar seis el futuro de Europa desde bases sólidas.

 

Entre las cuestiones primordiales que centran el interés de estas ideas figuran en sitio señalado los modelos de atención del futuro para personas mayores en situación de debilidad o bien dependencia, que han de ser sustentables y estar encabezados por la noción de derechos humanos y por el respeto de las preferencias de las personas que requieren apoyos. dos. Housing. Conceptualización y desarrollo.

La residencia y la famila

 

Desarrollos de esta idea-eje de vivir a lo largo de toda la vida integrados en el ambiente se hallan en los incontables documentos de política social avanzada relacionados con el suministro de atención y apoyo a las personas en situación de debilidad o bien de dependencia y que han cristalizado en torno al término housing, que se ha extendido y ha sido admitido a nivel internacional.

 

La propuesta tiene su base y fundamento primero en los deseos de las personas de continuar viviendo en su casa y en su ambiente para garantizarse el mantenimiento del control sobre sus vidas y la toma de resoluciones en el ocurrir rutinario. Para ello, el perfeccionamiento de la atención domiciliaria (sociosanitaria cuando sea preciso), el desarrollo de servicios de cercanía, los apoyos a la familia y allegados, actuaciones en la residencia para progresar la accesibilidad, la utilización de servicios de apoyo y de las tecnologías domóticas, la teleasistencia avanzada y actuaciones para eludir situaciones de aislamiento y prosperar la inclusión en el ambiente son estrategias precisas que debiesen desarrollarse en mayor medida (Rodríguez y cols, dos mil once).

 

Por otro lado, cada vez es más preciso para valorar absolutamente unas propuestas o bien otras de atención y determinar su sostenibilidad a lo largo del tiempo, conocer los costos económicos que significan para la sociedad y para la ciudadanía. En este sentido, contamos con evidencia a nivel científico suficiente que acredita que la atención basada en el domicilio y en el ambiente evitan institucionalizaciones no precisas, mejoran el bienestar y la calidad de vida de las personas y, además de esto son costoeficientes (Watt, 1998; Patmore, 2002; Lakin y cols 2005; Nolan y cols 2006; Mansell y cols, 2010; Wieland y cols, dos mil diez).

La sociedad y la residencia de ancianos

 

Dentro de este marco, asimismo hay estudios relacionados con la eficacia de los productos de apoyo y las tecnologías basadas en las TIC aplicadas al domicilio (Lansley, 2004; Poveda, dos mil nueve). Y asimismo contamos con un esencial conjunto de evaluaciones que muestran resultados positivos en la relación costo-beneficio cuando se opta por la atención comunitaria, incluyendo las residencias con servicios, al rebajarse los costos asistenciales en viviendas y en consumo sanitario (BeadleBrown y Kozma, 2007; Chappell y cols, 2004; Felce y Emerson, 2008; Grabowski, dos mil seis).

 

En lo que se refiere a la conceptualización del término housing en su sentido más extenso, se ha desarrollado de forma esencial en el campo del R. Unido, en especial en Inglaterra, donde, de forma tradicional (desde mediados del siglo veinte), se había venido apostando por una oferta extendida de residencias tuteladas (sheltered housing) para personas mayores.

 

En el año dos mil ocho, había aún cerca de quinientos mil de personas mayores de sesenta y cinco viviendo en una residencia de estas peculiaridades. El inconveniente con el que se han encontrado en ese país es que, con el paso del tiempo, muchas de esas personas han desarrollado enfermedades o bien trastornos que desembocan en situaciones de debilidad o bien de dependencia y se ven obligadas a desamparar sus casas para ir a vivir a una vivienda o bien a otra residencia alcanzable y con servicios. Debido a ello, existen ahora muchas residencias tuteladas y hasta edificios enteros vacíos.

Los avances en la residencia de ancianos

 

Esta evolución se explica por el hecho de que las residencias tuteladas fueron pensadas y diseñadas solo para personas que no tenían necesidad de cuidados y, por ende, carecían desde su origen de condiciones suficientes para vivir cuando se precisan apoyos, como son los criterios de accesibilidad. Durante los últimos decenios, este fenómeno ha producido que se impulsase por los poderes públicos y que se haya desarrollado un caudal esencial de investigación para planear de forma conveniente los alojamientos del futuro (residencias para siempre), partiendo de los intereses y deseos de las personas mayores, que aspiraban a tener una residencia integrada en la comunidad y capaz de ser habitada asimismo cuando se precisan cuidados de larga duración.

 

Es por tales razones por las que, a lo largo del último decenio, se ha desarrollado un enorme caudal de investigación que ha dado origen a una nueva planificación de residencias. En este contexto hizo fortuna el término housing. En la actualidad y tal y como apuntan Croucher y cols (dos mil ocho), hay una pluralidad de denominaciones para referirse a los diferentes géneros de intervenciones y de residencias que, bajo el paraguas housing, han sido diseñados para personas mayores débiles o bien en situación de dependencia, como „supported housing., „integrated care., „extra care housing„, „close care., „flexi-care., „assisted living., „retirement village., „retirement community. y „continuing care retirement community., etcétera El parque de residencias con servicios asciende a noventa plazas, además de las quinientos en sheltered housing.

 

Las plazas en viviendas tradicionales y “nursing homes”, ha bajado a ciento cincuenta y 4 mil de las quinientos diez que había en los años ochenta (Community Care Statistics, dos mil ocho). La diversidad terminológica existente se explica pues las ideas de soluciones renovadoras han partido de los diferentes distribuidores, de los distintos departamentos locales en materia de residencia y de atención social y de otras organizaciones relacionadas, que han tratado de ir ofertando soluciones a la demanda de las propias personas mayores y, asimismo, a la de los sistemas de salud y de servicios sociales para reducir la necesidad de financiar más plazas en viviendas usuales, las que resultan ser poquísimo atractivas para sus receptores, que desean, como mostraron los muchos estudios desarrollados en los últimos años, vivir en campos normalizados y que les deje la preservación de su autonomía para supervisar su vida rutinaria.

atención al anciano

 

A resultas de este bagaje de investigación, que asimismo incluye las evaluaciones desarrolladas en los diferentes géneros de residencias, muchos autores han venido efectuando diferentes propuestas para orientar la planificación de nuevos alojamientos: Baker (dos mil dos) describió en su propuesta los servicios mínimos que deben ofrecerse en las residencias para personas mayores que puedan llegar a concretar cuidados: . Alojamiento alcanzable.

El alojamiento saludable, la residencia

 

ocho . Equipos profesionales y personal para la atención directa, libre veinticuatro horas. . Catering y otros servicios de cercanía. . Actividades sociales y espirituales. . Apoyos para la interacción social. . Trabajar con planificaciones y evaluaciones adaptadas. Por su lado, King (dos mil cuatro) ahonda en las peculiaridades de estos alojamientos con servicios y también identifica 6 claves que se definen como esenciales para poder contestar a las distintas situaciones de necesidad de apoyos y cuidados: . Ofrecer pisos individuales o bien para parejas que sean absolutamente alcanzables y en los que se incorporen tecnologías de apoyo.

 

. Posibilidad de percibir diferentes bultos de atención integral, aun cuando se requieren atenciones sociosanitarias de carácter complejo. . Diversificar la oferta de los servicios de comidas con 2 o bien más menús para escoger día a día. . Disponibilidad a lo largo de las veinticuatro horas del día para percibir los apoyos que se precisen.

 

. Instalaciones comunes compartidas por los inquilinos y vecindad, como restaurant, sala de estar, gimnasio, actividades lúdicas, biblioteca, etcétera . Personal de oficinas y de mantenimiento de instalaciones. Mas, aparte de los elementos gráficos del género de equipamientos a diseñar y de las modalidades de servicios a prestar en ellos, otros autores, como Riseborough y Fletcher (dos mil tres) fueron más allí que otros en la definición del modelo de atención que debe regir en las residencias con apoyos y cuidados para personas mayores. Se trata de ofrecer un plus que les distinga de la mayor parte de la oferta en la que el foco de la atención se pone únicamente en la calidad asistencial.

 

Se refieren estos autores a un conjunto de 5 elementos precisos para lograr fomentar una “mejor calidad de vida de las personas y no solo la calidad de la atención”. Semejantes elementos o bien ingredientes los reúne en 4 ámbitos: los principios, el diseño, el modelo de calidad de vida y la evaluación adaptada. . Los principios rectores de esta propuesta son autonomía, independencia y también inclusión social.

 

El principio de autonomía se logra mediante la aplicación del modelo de atención centrada en la persona y mediante la salvaguardia de derechos a fin de que los residentes puedan continuar controlando su vida rutinaria. El principio de independencia se garantiza a través de la oferta de programas y servicios de prevención y rehabilitación.

Dudas sobre la residencia

 

Y, para conseguir el principio de inclusión social, debe favorecerse el mantenimiento de contactos con la vecindad y con los recursos comunitarios, . En lo que se refiere al diseño, se considera vital en este modelo la personalización de los espacios de la residencia (planteados como verdaderos hogares), de este modo como la existencia de lugares comunes para la relación social.

 

La preservación de conceptos como la garantía de privacidad y también amedrentad se consideran claves para incluir en el diseño. nueve . El modelo de atención que se plantea es el de calidad de vida y la garantía del respeto por las preferencias de las personas, lo que fuerza a la flexibilidad de los apoyos requeridos que deben partir del reconocimiento de las capacidades conservadas, huyendo del modelo basado en el déficit.

kuidadores

 

Se trata de pasar del “hacer para” al “hacer con” la persona residente. . Por último, se propón como precisa la evaluación adaptada y permanente de cada caso, para ofrecer apoyos ceñidos a las necesidades alterables de los procesos de dependencia.

 

Esta evolución ideal de los alojamientos (residencias) con servicios para personas que requieren cuidados de larga duración, llevó al gobierno británico a realizar una propuesta muy ambiciosa, enunciada como su objetivo central: lograr “viviendas y ambientes para toda la vida” (Department for Communities and Local Governenment, dos mil ocho). En este documento se da por hecho que en el futuro, la residencia, la salud, y la asistencia van a estar progresivamente interrelacionadas.

 

Por eso para los poderes públicos la residencia y el envejecimiento formen prioridades de futuro clave, por el hecho de que se consideran dependientes entre sí. El desarrollo de estos avances ideales y de resoluciones políticas tiene como claro antecedente la política de residencias de los países norteños, en especial, de Suecia y Dinamarca, países en los que está completamente extendido y extendido el modelo de alojamientos (residencias) con servicios para personas que requieren apoyos por su situación de dependencia.

 

Los cuidadores y la residencia

En Suecia esta evolución empezó de forma muy temprana en la década de los años sesenta, en que se empezó la diversificación de la oferta en diferentes géneros de residencias con apoyos, en el programa nacional “del millón de viviendas”. En nuestros días, el modelo predominante para personas en situación de dependencia son las llamadas “Viviendas de Grupo” (Gruppboende), que se componen de un máximo de diez a doce pisos de unos 30m cada uno de ellos, que se distribuyen cerca de unas estancias comunes para la convivencia en las que se sitúa una cocina comunicada con la sala de estar y una terraza y/o jardín de empleo común.

 

La característica esencial de su diseño consiste en ofrecer unos equipamientos en los que se garantiza atención a lo largo de las veinticuatro horas del día mas en alojamientos normalizados que se parezcan lo más posible a un genuino hogar. Su objetivo es que las personas que allá viven, incluyendo las que tienen grandes necesidades asistenciales, puedan continuar percibiendo una cotidianidad que tiene significado y sentido para ellas: cooperan en la realización de actividades, como preparar la merienda, hacer la lista de la adquisición, plegar la ropa, etcétera La realización de estas labores se comprende como actividad terapéutica (psicoestimulación, orientación a la realidad, reminiscencias, ejercicios de memoria) y son desarrolladas con el apoyo del personal de atención directa y la supervisión de un equipo profesional externo.

 

El diseño de estas residencias deja con sencillez la orientación y la convivencia, mas asimismo garantiza la privacidad en un ambiente identificable y hogareño para la persona: su residencia (habitación en viviendas usuales) decorada conforme su gusto y con sus objetos preferidos. En esta modalidad de alojamientos acostumbran a estar tolerados animales de compañía para el conjunto de convivencia y se valora poco a poco más la existencia de un jardín con espacios para caminar y reposar.

La residencia fuera de España

 

En el caso danés se ensayó una evolución muy semejante en el modelo de equipamientos para vivir y percibir cuidados, llegándose en ese país a prohibir por Ley de mil novecientos ochenta y siete la construcción de viviendas tradicionales (Housing for the elderly Act). El diseño y el modelo de atención en las residencias con servicios de Dinamarca son muy similares a los suecos, y en los dos países apenas existen viviendas de tipo institucional, reservándose las existentes para la atención sociosanitaria compleja.

 

El Gobierno danés consideró de tanta relevancia orientar sobre bases científicas la planificación arquitectónica en lo que se refiere al género de diseño de los alojamientos futuros para personas que precisan cuidados que encargó en dos mil cuatro una ambiciosa investigación a la Universidad, bajo el título genérico de “Bienestar subjetivo y tipología de viviendas” (Trivsel og boligform).

 

Los diferentes informes que se han ido generando durante las diferentes fases de este estudio, pueden ser consultados en la página web oficial de servicios sociales de Dinamarca: http://servicestyrelsen.dk . Entre las conclusiones de interés de esta vasta investigación, resalta que, si bien se ratifica como ideal el modelo de residencias con servicios que está absolutamente extendido en este país (pisos o bien residencias de conjunto), debe ahondarse más en la dimensión esencial para el bienestar de las personas que es la percepción subjetiva de “sentir que viven en su hogar y que son bien atendidos”.

La residencia y la buena atención

 

Para avanzar de cara al futuro, se apuntan ciertas áreas de mejora como: localización de las residencias en ambientes comunitarios conocidos para la persona, solucionar la localización de las personas con demencia avanzada, compensar mejor los conceptos intimidad/relación social, avanzar en la flexibilidad de las intervenciones para amoldarse a los procesos y a la evolución de cada persona, contar con de un jardín o bien espacio exterior agradable para caminar o bien reposar.

 

En otros países europeos, como Alemania, Holanda o bien Francia asimismo se está ensayando una evolución cara modelos de residencias normalizadas en las que viven pequeños conjuntos de personas, sobre todo para quienes presentan deterioros cognitivos o bien demencia. Son los llamados “Small Scale Living Units” en Holanda, o bien los “Cantou” franceses.

 

Desarrollos similares a los descritos pueden encontrarse asimismo en Australia, Canadá y U.S.A. En EE.UU parte de este género de alojamientos son conocidos como “Green House Model” y es muy de resaltar en este país la repercusión que el llamado “lobby por el cambio de cultura en las nursing homes” tiene para avanzar en la integración del término de dignidad en las viviendas para personas que precisan cuidados permanentes.

 

En suma y para terminar este apartado, la tendencia en el campo internacional señala una evolución en los modelos de alojamientos que forman una clara opción alternativa a la vivienda de tipo institucional, ganando fuerza aquéllos que ponen el énfasis en caracterizarlos como la residencia propia y en la preservación de la autonomía personal.

 

Comparten ciertas peculiaridades con las viviendas usuales cuando atañe a la prestación de servicios: conservación, espacios comunes compartidos para la relación y la realización de actividades, atención profesional garantizada y libre las 24 horas del día, convivencia con personas de exactamente la misma generación, etcétera, mas se distinguen de ellas en el modelo de atención, marcado por la personalización, las actividades rutinarias con función terapéutica, la involucración familiar y la flexibilidad.

La atención de calidad en la residencia

 

En cuanto al diseño, hay bastantes diferencias que se consideran claves, como el once logro de un entorno hogareño, la decoración personal en propia habitación (residencia) y el equilibrio entre la preservación de la amedrentad y la oferta de lugares comunes de tipo familiar (cocina-comedor cada 10/12 personas) y otros para actividades y relación social con la comunidad (gimnasio, cafetería, tienda, etcétera). tres. La oferta de viviendas y otros recursos formales de atención en España.

 

De forma tradicional, España partía de un modelo de atención a las personas adultas y mayores en situación de discapacidad, debilidad o bien de dependencia meridianamente basado en la atención familiar, y, por lo tanto, la atención pública tenía un carácter residual subsidiario, en una concepción asistencial a través de la que los poderes públicos solo actuaban cuando la familia fallaba o bien era inexistente.

 

Si observamos los indicadores de evolución de la predisposición de recursos formales de atención a personas mayores que se ofrecen ahora, se hace patente de qué forma el desarrollo de los servicios sociales empezó a desplegarse en España hace apenas 25 años, coincidiendo con el comienzo de la democracia. Puede observarse asimismo del análisis de estos datos las enormes diferencias que han existido a lo largo del periodo en la distribución que se genera entre los diferentes servicios y el grado de su desarrollo, que se explica pues la atención en viviendas se empezó de forma considerablemente más temprana que los servicios de atención domiciliaria o bien la teleasistencia.

 

Centrándonos en las viviendas, conforme las últimas estadísticas publicadas por el IMSERSO (dos mil nueve), el total de plazas en servicios de atención residencial era de trescientos cincuenta y seis mil doscientos treinta y dos a 1 de enero de 2009; el noventa y siete por ciento correspondían a plazas en centros residenciales usuales (trescientos cuarenta y cuatro mil quinientos cuarenta y tres) y el tres por ciento sobrante a otros “sistemas de alojamiento alternativos” (once y seiscientos ochenta y nueve), de los que la mayor parte (setenta y dos por ciento ) son residencias tuteladas, un veintidos por ciento pisos o bien pisos, siendo plazas de acogimiento heterofamiliar, el seis por ciento sobrante.

Cuando la residencia es necesaria

 

 

En su escasa representatividad, resaltan entre estos “sistemas alternativos”, las residencias tuteladas, cuya distribución territorial es muy dispar, aunque existen en prácticamente todas las Comunidades Autónomas. Resaltan por el mayor número de plazas en estas residencias Cataluña (dos mil cuatrocientos treinta y cinco plazas), Castilla La Mácula (mil quinientos ochenta y dos), el País Vasco (mil quinientos sesenta) y Galicia (mil treinta y dos).

 

doce El inconveniente que presenta esta modalidad de alojamientos es exactamente el mismo que ha sido glosado al charlar de las sheltered housing del R. Unido. O sea, que en su mayoría fueron diseñados para personas sin precisar cuidados, tienen barreras arquitectónicas y no ofrecen atención ni apoyos permanentes. En consecuencia, cuando las personas que viven en estas residencias llegan a desarrollar una situación de dependencia, se ven obligadas a mudarse a otro sitio (una vivienda).

 

Con lo que se refiere al tamaño de los centros que componen la oferta que tenemos en España, prosiguen predominando los de menos de cincuenta plazas, que forman más de la mitad de los existentes. Este hecho es considerado positivo en los informes del Imserso (dos mil nueve), “si tomamos en cuenta que la patentiza científica y los especialistas recomiendan desamparar los modelos basados en un término de «macro-residencias», en donde reducen sensiblemente elementos cualitativos básicos de la atención y dónde se diluye o bien aun, en ocasiones, se pierde el término elemental de vivienda como ese sitio que ocupa el espacio de la residencia propia y que reemplaza al hogar donde, del mismo modo que en él, domina un principio esencial para el bienestar, equilibrio y salud del individuo, como es el del respeto a la amedrentad y a la voluntad de las personas”.

 

Es cierto que, al lado del tamaño, es preciso valorar muchas otras dimensiones relacionadas con la calidad que se ofrece en estos centros ya antes de pronunciarse sobre su pertinencia, mas asimismo lo es que la descalificación que a veces se efectúa cara todos y cada uno de los centros pequeños, considerándolos inapropiados y de mala calidad en su globalidad, son aseveraciones que pueden ignorar, por servirnos de un ejemplo, que el tamaño reducido es una alternativa preferida por bastantes personas mayores conforme viene registrándose de forma recurrente en la investigación (Imserso, mil novecientos noventa y ocho, dos mil cinco, dos mil nueve, 2010; CIS, dos mil seis, 2009; Ingema, dos mil diez).

 

Como valoración global de la evolución experimentada en los últimos tiempos, puede aseverarse que en España se han producido notables avances y mejoras en cuanto se refiere a las peculiaridades arquitectónicas, organizativas, capacitación de los/as profesionales y de calidad asistencial en las viviendas para personas mayores, si bien a veces ocurre que los estándares de calidad establecidos (administración de calidad) se han importado de otros campos como el planeta empresarial o bien sanitario, relegándose otras prioridades que son esenciales para el bienestar de las personas.

La residencia de ancianos en España

 

No obstante, cuando se trabaja en la atención de larga duración y se planea el modo perfecto en que deben vivir las personas su vida futura, el respeto de sus preferencias y deseos debiese predominar sobre otros aspectos de la organización que, siendo muy precisos, deben estar supeditados a lo esencial y, en este sentido, se ha innovado menos.

 

Mas se estima que es muy preciso hacerlo por el hecho de que las tendencias sociodemográficas de cara al futuro acreditan la certeza de que precisaremos contar con de más plazas residenciales para las bastantes personas que requerirán cuidados de larga duración y la oferta debe ajustarse a las preferencias de las personas. Ciertas de semejantes tendencias son: -El desarrollo sin precedentes del número de personas mayores de ochenta años que proseguirá produciéndose hasta la mitad del s. XXI y, como consecuencia de ello, se espera un aumento muy significativo de las situaciones de dependencia.

 

trece -La minoración de cuidadores/as informales de siguiente generación, producida tanto por el cambio de rol de las mujeres (integración sociolaboral de las nuevas generaciones) como por la caída intensa de la fertilidad (bastantes personas que requerirán cuidados no tienen hijos o bien solo tienen uno), y asimismo por la movilidad de los puestos que ocuparán las escasas generaciones de jóvenes.

 

-La insuficiencia de los recursos de apoyo en el domicilio por más que se generalicen y mejoren para atender a las personas en ciertas situaciones de dependencia (demencias, sobre todo). -La tendencia creciente cara la independencia en los estilos de vida de las personas mayores, que cada vez rechazan más no solo vivir con los hijos, sino más bien asimismo ser cuidados por ellos de forma exclusiva.

 

Sabiendo, puesto que, que vamos a precisar muchas plazas de alojamientos en los que se dispensen cuidados de larga duración, es bueno contar con elementos que contribuyan a la orientación y planificación del género de equipamientos que van a deber ofrecerse en el futuro y asimismo para generar mejoras en los existentes. Contamos por suerte con investigaciones efectuadas, tanto entre las personas que van a ser su potenciales receptoras (lo que resulta esencial), como en el ambiente profesional, sobre los inconvenientes que presentan las viviendas tradicionales, como sobre los rasgos básicos que debiesen encontrarse en ellas.

 

Entre las protestas recurrentes que sobre las viviendas se elaboran se resaltan ahora 2 de las que se consideran más esenciales y que están en el origen de la alta tasa de sintomatología depresiva que se genera en las viviendas (Monforte et al, dos mil uno): . La pérdida de control sobre la propia vida que acostumbra a generarse en la vida rutinaria de los centros, lo que produce una minoración del derecho de las personas a efectuar elecciones sobre su vida rutinaria, una progresiva despersonalización y la consecuente pérdida de autoestima personal.

El anciano y dependiente en la residencia

 

. El debilitamiento de las relaciones sociales y de las interactúes, que se ven limitadas cuando se vive en una vivienda. Esto afecta muy de forma negativa a la calidad de vida de las personas mayores, puesto que, como prueba la evidencia a nivel científico, la afectividad y la vinculación sensible con su ambiente próximo son factores determinantes de bienestar en esta fase vital.

 

Respecto a las peculiaridades que debiesen reunir las viviendas para resultar más atractivas a sus potenciales receptores, se muestran ciertas en el cuadro siguiente, asimismo deducidas de resultados de investigación: . Localización en los ambientes de procedencia para sostener vínculos y redes sociales. . Disponibilidad de espacios adaptados propios (habitaciones individuales) en los que poder decorarlos con objetos y útiles propios y en los que asimismo se garanticen la privacidad y la amedrentad . Flexibilidad horaria para levantarse o bien acostarse, para las comidas, para salir y entrar, etcétera Amplitud de horarios para las visitas y predisposición de espacios privados para las relaciones. . Costo por plaza asumible. . Equipamientos agradables y hogareños.

 

. Amplitud de oferta en servicios de ocio, entretenimiento, culturales, etcétera . Entendimiento por la parte de los trabajadores con respecto a su biografía y gustos personales. . Dedicación de tiempo por la parte del personal, en su jornada laboral, para conversar, caminar, práctica de aficiones, etcétera Fuente: CIMOP, 1996; IMSERSO (dos mil cinco, dos mil nueve, dos mil diez); INGEMA, dos mil diez.

 

Podría sintetizarse este conjunto de aspectos que las personas ansían para los alojamientos en los que puede ser preciso que lleguen a vivir, diciendo que lo que procuran es, nada más y nada menos, que lo que se enunció hace unos años como un sitio para vivir (Carrington et al, mil novecientos ochenta y nueve). Y si se examinan exactamente los mismos a la luz de las experiencias que se están desarrollando en el campo internacional y que sumariamente se han descrito en el apartado dos de esta cooperación, semeja haber bastante coincidencia entre los deseos de las personas mayores españolas y las del conjunto de los países analizados, en los que se ofrecen contestaciones que tratan de armonizarse con esas preferencias. cuatro.

 

El modelo de atención integral centrada en la persona Cuestión esencial en el momento de diseñar un recurso es delimitar el modelo de atención en el que se basa, que, naturalmente, ha de estar apoyado en la patentiza científica producida. En este sentido, se ha propuesto en otros lugares el que se ha llamado modelo de atención integral centrada en la persona que se define como la que se dirige a la consecución de mejoras en todos y cada uno de los campos de la calidad de vida y el bienestar de la persona, partiendo del respeto pleno a su dignidad y derechos, de sus intereses y preferencias y contando con su participación eficaz (Rodríguez, dos mil seis, dos mil diez).

Modelos de residencia

 

El modelo se configura desde el conocimiento libre sobre la atención más conveniente a quienes precisan cuidados o bien atención por su situación de debilidad, discapacidad o bien dependencia. Una síntesis de las bases científicas y normativas sobre las que se asienta el modelo se ofrece en el cuadro siguiente: La evidencia a nivel científico producida ¯ Prevención primaria, secundaria y terciaria en la compresión de la morbilidad y en la reducción de la dependencia (Gómez y cols, dos mil tres).

 

¯ Modelo psicosocial de intervención. (Baltes y Baltes, 1990; Moos y Lemke, mil novecientos setenta y nueve). ¯ El fortalecimiento de las capacidades conservadas para fomentar autonomía personal y reducir el exceso de dependencia (Janicki y Ansello, dos mil, Little, mil novecientos ochenta y ocho). ¯ Modelo de calidad de vida (F.Ballesteros, 1997; Schalock y Verdugo, dos mil tres).

 

¯ El modelo del envejecimiento activo (OMS, dos mil dos). ¯ El respeto por los deseos de las personas receptoras de los programas, (Verdugo, 2006; IMSERSO, dos mil nueve). ¯ La planificación centrada en la persona (López y cols., dos mil cuatro.

 

quince ¯ La atención centrada en la persona con demencia (Kitwood,1997; Brooker, dos mil cuatro, dos mil cinco, 2007; Chenoweth, dos mil nueve). b) La promulgación de nuevos derechos sociales y acuerdos internacionales Normativas: Convención de Naciones Unidas sobre los derechos de las personas con discapacidad; la LAPAD; las nuevas Leyes autonómicas de Servicios Sociales. ¯ La OMS y sus clasificaciones sobre la discapacidad.

 

¯ Los Planes Internacionales de Naciones Unidas sobre el Envejecimiento. ¯ La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos y sus recomendaciones para la atención a las personas mayores en situación de dependencia. ¯ La Rehabilitación basada en la comunidad (RBC), suscrita de manera conjunta por la OMS, la UNESCO y la OIT. c) Conclusiones de evaluación de políticas avanzadas.

 

¯ La atención integral de carácter sociosanitario puede hacerse bien desde la integración (Países Norteños), o bien a través de la coordinación de servicios (Francia). En España, teniendo presente la configuración de nuestros sistemas de Salud y de Servicios Sociales, es conveniente que se avance a través de el modelo de coordinación. ¯ La atención integral centrada en la persona requiere necesariamente la coordinación entre niveles y ámbitos asistenciales sociosanitarios, mas asimismo es precisa la complementariedad con otros campos (residencia, educación…).

 

¯ La relevancia de la utilización de las tecnologías de apoyo (teleasistencia avanzada, productos de apoyo, domótica) para respaldar la autonomía personal y la vida independiente. ¯ En los planes y programas hay que proponerse asimismo apoyos para la interacción, participación y a la inclusión social. ¯ Patentizas satisfactorias de la aplicación del modelo de atención integral centrado en la persona, asentado en el aseguramiento del ejercicio de los derechos y en la dignidad humana en el campo internacional (Estados Unidos, Canadá, Países Norteños). ¯ La propuesta del R.

 

Unido sobre “sistema completo”, basado en la organización de los servicios en torno a la persona. ¯ Modelo Housing, desde el que se apuesta por el desarrollo diversificado de una extensa gama de apoyos y servicios a fin de que las personas puedan continuar viviendo en su casa, aun cuando presentan niveles esenciales de dependencia.

 

Modelo que es de aplicación asimismo a diferentes géneros de alojamientos cuyo diseño ambiental se semejan al término hogar, y donde aparte de suministrar los cuidados precisos, se trabaja conforme el modelo de atención centrada en la persona. Como corolario del fundamento científico referido, el modelo de atención integral centrada en la persona se asienta en un conjunto de principios esenciales.

 

Estos hacen referencia a las personas a las que se dirigen los programas y al respeto de sus derechos esenciales y sociales y sientan la filosofía de la atención. Forman el eje alrededor del que deben virar las intervenciones que se desarrollen y, por lo tanto, estas, que siempre y en toda circunstancia han de estar avaladas por la patentiza científica libre, tienen que estar supeditadas al cumplimiento de los principios.

La convivencia en la residencia

 

Los criterios forman la metodología precisa para hacer posible el cumplimiento de los principios. Por lo tanto, principios y criterios se demandan recíprocamente. Los criterios, empapados de valores éticos, deben ver con una adecuada praxis profesional, con la calidad de los programas y con la pertinencia de los apoyos que se determinen para hacer posible el cumplimiento de los principios sustentadores.

 

Los principios y criterios consubstanciales al modelo son generales para cualquier género de intervención mas deben amoldarse conforme el género de recurso desde el que se actúa. Para las intervenciones a desarrollar desde las viviendas o bien otros alojamientos, se han propuesto de la forma que se señala en los parágrafos que prosiguen (Rodríguez, dos mil siete).

 

Anteriormente, desea señalarse la relevancia de que todos y cada uno de los actores del proceso (las personas que requieren apoyos y atención, sus familias, las entidades responsables del ciclo de intervención -planificación, ejecución, evaluación y reajuste- y el conjunto del equipo profesional y trabajadores de cada centro) deben tener conocimiento y sentirse participantes de esta filosofía de atención con la intención de hacer posible que la misión del centro (ofrecer el mayor bienestar y calidad de vida a la persona) sea significativa para todos .

 

Solo con el acuerdo anterior de cuantos agentes intervienen en un centro va a ser posible eludir los enfrentamientos de intereses que en ocasiones se generan entre trabajadores y personas mayores. Y solo con ese pacto puede conseguirse el cumplimiento de los fines, objetivos y actuaciones, que tienen que resultar admitidos y ordenados.

El hogar del anciano y el dependiente, la residencia

 

Asimismo es absolutamente precisa la interiorización general del término de dignidad que es inherente a toda la humanidad, por su simple condición de persona. Quienes, por su situación de debilidad, discapacidad o bien dependencia, viven en una vivienda o bien en otro género de alojamiento con apoyos, pueden tener mayor peligro de las que viven en sus casas de que se lesione su dignidad, y por esta razón, trabajar en los centros de qué forma se específica y se conserva la propia dignidad en la vida rutinaria cualquiera que sea el estado en que se hallen las personas con respecto a su capacidad funcional, resulta esencial con carácter anterior a todo lo demás.

 

En este sentido, la integración de valores y la moral profesional debe estar presente y encabezar todo los procesos de intervención y el propio modo de concebir a la persona en su relación con el entorno, con los profesionales y con el resto de actores que puedan estar vinculados al centro. Es muy recomendable, en este sentido, contemplar en la capacitación inicial y continuada contenidos a fin de que la práctica profesional esté empapada de un profundo respeto a los derechos humanos y se faciliten estrategias para conservar derechos esenciales, como la libertad personal en el desarrollo del plan de vida propio, la amedrentad y la privacidad en la vida rutinaria, el respeto a las diferencias interindividuales y la evitación de actitudes sobreprotectoras y actuaciones que puedan caer en la infantilización de las personas adultas. Los principios y criterios en los que se sostén el modelo son los siguientes: . Principio de autonomía.

 

Las personas residentes de un centro tienen derecho a sostener en él el control sobre su vida y a tomar resoluciones sobre aspectos esenciales o bien sobre las rutinas que componen su cotidianidad. Este principio es el esencial de cuantos se plantean. Hace referencia al reconocimiento de los derechos esenciales de las personas y, entre ellos, el de autogobierno para desarrollar su plan de vida y para tomar resoluciones, si bien a veces (cuando se presentan situaciones de deterioro cognitivo esencial) estas se efectúen de forma encargada por su conjunto de apoyo.

 

dieciocho o bien Criterios de diversidad y promoción de autodeterminación. Desde el primer instante en que se efectúa la planificación de recursos de alojamiento debe diseñarse una oferta diversificada de las distintas modalidades de exactamente los mismos con el objetivo de asegurar la posibilidad real de elección de las personas que van a radicar en ellos.

Residencia de calidad en España

 

En lo que se refiere a los existentes, la metodología de las intervenciones y la oferta de los diferentes programas y servicios dirigidos a disminuir al mínimo las situaciones de dependencia, deben favorecer que las personas muestren sus preferencias y puedan escoger entre opciones distintas relacionadas con los procesos que les afecten.

 

La misión del centro, compartida por su personal, ha de ser, puesto que, la provisión de los apoyos que precisa la persona por su situación de dependencia, y, al mismo tiempo, los que requiere para sostener e inclusive acrecentar su capacidad de autodeterminación y el ejercicio de sus derechos de ciudadanía. . Principio de participación.

 

Íntimamente ligado con el precedente, este principio defiende que las personas en situación de debilidad, discapacidad o bien dependencia están en su derecho a seguir participando en la vida de su comunidad, a gozar de interactúes sociales suficientes y al pleno desarrollo de una vida personal de manera libre escogida (sexualidad, relaciones sociales, etcétera) Asimismo tienen derecho, lo mismo que sus familias, a estar presentes y participar en la toma de resoluciones que afecten al desarrollo de su vida en el centro, a ser escuchadas, a percibir la información requerida y a elaborar las protestas y sugerencias que deseen.

 

o bien Criterios de accesibilidad y también interdisciplinariedad. Hay que planear y también intervenir en la comunidad y en los centros a fin de que en los diferentes contextos se incluyan elementos facilitadores que mejoren el funcionamiento y reduzcan la discapacidad de este modo para que se remuevan los estereotipos que existen acerca de las personas en situación de discapacidad o bien de dependencia y se fomente actitudes sociales integradoras.

 

La interdisciplinariedad tiene que empapar todo el proceso de intervención: El equipo de profesionales van a aplicar técnicas de trabajo en grupo con este enfoque interdisciplinario, incluyendo a las personas residentes y a sus familias, que deben conocer, opinar y admitir sus planes de apoyo. Para otorgar habilidades que fomenten una genuina participación, en la intervención se incluirán estrategias de empoderamiento y de autoestima.

El perfil del profesional de la residencia de ancianos

 

Asimismo deben desarrollarse sistemas y cauces que la garanticen (profesionales de referencia, incidencia de las resoluciones de las Juntas de Residentes en la vida del centro, buzón de protestas y sugerencias,…) que van a ser recogidos en el pertinente reglamento de régimen interior. Principio de Integralidad. La persona es un ser multidimensional en la que interaccionan aspectos biológicos, sicológicos y sociales. o bien Criterio de Globalidad.

 

Las intervenciones que se planeen, y el modo perfecto mismo de acoger a las personas en los centros, tienen que satisfacer las necesidades biomédicas, sensibles y sociales de la persona. Este criterio de globalidad tiene que considerarse en todos y cada uno de los programas que se contemplen en las planificaciones y en exactamente el mismo proceso de intervención desde una dimensión sistémica en la que interaccionan los distintos agentes del proceso: residente, familia, profesionales, entorno físico y psicosocial y contexto comunitario.

 

La dimensión sensible y cariñosa cobra un esencial papel en la vida de las personas que se hallan en una vivienda, con lo que es muy preciso trabajar la involucración de la familia y de otras redes sociales de la persona en el centro, como agregar esta faceta en las intervenciones profesionales. . Principios de Personalidad y también amedrentad.

 

Todas y cada una de las personas son iguales en lo que se refiere al ejercicio de sus derechos, mas cada una de ellas es única y diferente del resto. Las personas que viven en un alojamiento están en su casa y, desde esta consideración, su derecho a la privacidad y a la amedrentad se torna inalienable. o bien Criterios de flexibilidad y atención adaptada.

 

Los programas y servicios que se planeen desde los centros deben diseñarse de forma que tengan capacidad de adaptación a las necesidades individuales de las personas y no a la inversa. Para esto se deben ofrecer planes funcionales acomodables, actuaciones diferentes y también intervenciones adaptadas que tengan presente tanto las diferencias interindividuales como los cambios que se generan a lo largo del tiempo en todos y cada proceso.

Los profesionales de la residencia de ancianos y dependientes

 

La intervención y/o los planes adaptados de atención, apoyos y cuidados tienen que estimar siempre y en todo momento la biografía y el modo de vida de la persona, respetando sus preferencias personales y socioculturales. Se van a dar ocasiones y cauces que garanticen la privacidad y la amedrentad de las personas que viven en un alojamiento (espacios privados para la relación, el aseo o bien el descanso; secreto de las comunicaciones, respeto por los útiles y objetos personales…) . Principio de integración social.

 

Las personas en situación de debilidad, discapacidad o bien dependencia son miembros activos de la comunidad y ciudadanos/as con idénticos derechos que el resto de la población. Por este motivo, asimismo cuando viven en un alojamiento, deben tener posibilidad de sostener sus relaciones sociales precedentes, interaccionar en su ambiente y gozar de cuantos recursos sociales y culturales existan en igualdad con el resto de la población. veinte o bien Criterios de cercanía y enfoque comunitario.

 

Las diferentes opciones alternativas de alojamiento que se planeen deben situarse en el ambiente más próximo y próximo a donde viven las personas. Las intervenciones, que deben tener un marcado enfoque comunitario, fomentarán la continuidad de las interactúes sociales de las personas que están en los centros y que, en lo posible, prosigan gozando de los recursos existentes en la comunidad (culturales, artísticas, deportivas…).

 

Hay que eludir la tendencia que existe a la concentración de las actividades solamente dentro de los centros. También, estos deben abrirse a la comunidad, ofertando sus servicios y actividades a otros conjuntos de población. Los programas multigeneracionales resultan muy ventajosos tanto para las personas mayores para las más jóvenes y, en consecuencia, deben desarrollarse al límite.

 

Asimismo hay que fomentar ideas dirigidas a la propia sociedad con la intención de desterrar estereotipos y también imágenes sociales negativas que rezan sobre las personas que están en una vivienda o bien otro alojamiento y lograr que las conozcan mejor y que se creen espacios para la interacción con las mismas. . . Principios de Independencia y bienestar.

Que debemos tener en cuenta al escoger una buena residencia

 

Todas y cada una de las personas residentes tienen que tener acceso a programas informativo-formativos dirigidos a la prevención del empeoramiento de la dependencia, a la promoción de su autonomía y a la mejora de su bienestar subjetivo. Quienes presentan situaciones severas de dependencia están en su derecho a percibir apoyos que mejoren su sensación de control, se apoyen en sus capacidades y faciliten su sensación de bienestar. o bien Criterios de Prevención y Rehabilitación.

 

Entre los programas y actuaciones que se planeen en los centros deben incluirse contenidos dirigidos a la promoción de la salud, al incremento de la sensación de bienestar y a la prevención de enfermedades, trastornos y peligros que pueden producir o bien agudizar la dependencia. Cuando las intervenciones se dirijan a personas que tienen una situación de dependencia esencial se establecerá un reajuste permanente de los objetivos, siendo el bienestar subjetivo el eje vertebrador de exactamente los mismos.

 

Es preciso desamparar las opiniones erradas que existen sobre la ineficacia de la intervención en este conjunto de personas y, por tanto, planear acciones cualquiera que sea su grado de afectación. Este criterio niega rotundamente el nihilismo terapéutico y la coherente deserción de explorar nuevas posibilidades de intervención. Al contrario, reafirma que siempre y en todo momento es posible restaurar o bien descubrir capacidades, prevenir el aumento de la dependencia y ofrecer más confort y bienestar. Principio de continuidad de cuidados.

 

Las personas que se hallan en un centro por su situación de debilidad, discapacidad o bien dependencia están en su derecho a percibir los cuidados y atenciones que precisan de forma continuada y amoldada a las circunstancias alterables de su proceso. o bien Criterios de coordinación y convergencia. Es preciso establecer mecanismos formales y estructurados de coordinación y complementación entre los alojamientos y el resto de los recursos sociales y sanitarios para poder amoldarse a cada proceso de dependencia, que es alterable a lo largo del tiempo.

 

Asimismo para avanzar, desde el término de “normalización de los alojamientos, concebidos como viviendas” en la recepción de la atención comunitaria que se precise. La coordinación con el sistema sanitario resulta en este sentido esencial y debe establecerse tanto en su nivel comunitario (centros de salud) como con los centros de especialidades y con el centro de salud.

Los derechos de los ancianos en la residencia

 

También, las intervenciones que se efectúen deben contemplar su convergencia y complementariedad con el apoyo informal con el que cuente la persona (familia, amistades, vecindad), que ha de ser estimulado y apoyado desde los centros y la residencia. El modelo sumariamente descrito presenta 2 componentes esenciales: la integralidad y la atención centrada en la persona.

 

Para conseguir el propósito de la integralidad se requiere meditar en una planificación que abarque y coordine una serie de servicios y también intervenciones que pueda requerir la persona y que pueden ir alén de la prestación tradicional y rigurosa de los servicios sociales y que, por ende, deben articularse estos con los apoyos que sean precisos de otros ámbitos para permitir el desarrollo de los proyectos de vida de las personas en su ambiente (sanidad, residencia, TICs, capacitación y empleo, cultura, servicios de cercanía, participación social…).

 

Asimismo desde este enfoque de la integralidad, hay que planear actuaciones adaptadas a la idiosincrasia de cada territorio y velar pues los planes de atención se efectúen de forma participativa con los diferentes agentes y actores que pueden colaborar. En cuanto a la intervención de los casos, la atención integral pretende lograr la acción ordenada y continuada que requiere el modelo, para lo que resulta muy aconsejable prever un acompañamiento profesional que diagnostique, diseñe, coordine y valore planes adaptados de intervención que fomenten recorridos que atenúen la situación de dependencia y fomenten la autonomía y el bienestar de las personas durante su proceso de discapacidad, debilidad, dependencia, inclusión social, etcétera A estos efectos, es muy aconsejable la existencia de un/a profesional de referencia a quien se le confiará la responsabilidad de varios casos y que actuará siguiendo la metodología de administración de casos, a fin de asegurar la congruencia de los programas, apoyos o bien servicios de atención y la coordinación de las intervenciones (Rodríguez y cols dos mil once).

 

El otro componente del modelo se fundamenta en la atención centrada en la persona, que va alén de la atención personalizada tradicional, en tanto que aparte de satisfacer las veintidos necesidades detectadas en la persona adaptándose a sus peculiaridades individuales, estimulan y apoyan que la persona participe activamente en su proceso de atención, cuyo objetivo final es siempre y en toda circunstancia el apoyo para el desarrollo de los proyectos de vida a los que aspire cada persona.

 

Este modelo tiene su origen en la psicoterapia rogeriana de los años sesenta (Rogers, mil novecientos sesenta y uno) y del campo de la siquiatría pasó después al de la discapacidad, fruto del cambio ideal que supuso el modelo social de la discapacidad y el apogeo del movimiento de vida independiente. Es en este campo de la discapacidad donde el modelo de atención centrada en la persona tiene más recorrido (Parley, 2001; López y cols, 2004; Fundación S.

Ancianos y dependientes viviendo en la residencia

 

Fco de Borja, 2007; Sevilla y cols, dos mil nueve, Claes y cols dos mil diez), y, por su proximidad con el de la gerontología, de donde puede aprovecharse mucha de la experiencia que tienen acuñada De forma considerablemente más reciente ha llegado el modelo al campo de la intervención con personas mayores en España, si bien en otros países tiene ya bastante tradición (Patmore, 2002; McCormack, dos mil cuatro).

 

En este campo gerontológico fue paradigmágica la aportación temprana que hizo Kitwood (mil novecientos noventa y siete) sobre la necesidad de incluir este enfoque en la intervención con personas que presentan trastornos cognitivos y demencias. Al conceptuar la atención centrada en la persona, Brooker (dos mil cuatro, dos mil cinco, dos mil siete) planteó una fórmula que sintetiza y específica su significado para su aplicación en personas mayores con demencia.

 

Tal ecuación se expresa como V=I+P+S, donde V resume el planeta de valores significativos para la persona, I es la consideración de la personalidad única y diferente de cada una, P hace referencia a la personalización y a la necesidad consecuente de mirar la realidad desde la perspectiva de la persona, y S la creación de un ambiente social positivo y lleno de sentido para la persona.

 

Del análisis de esta fórmula puede observarse de qué manera la subjetividad cobra una relevancia vital en la aplicación de este modelo. Los profesionales, por lo tanto, deben poner en el centro de su atención a la persona y la garantía del ejercicio de sus derechos, en frente de la primacía de otros intereses lícitos como son los de la organización del centro o bien los del saber profesional, más que a veces ponen en un sitio subordinado a las personas con las que se trabaja. El fin de la atención es la persona y las intervenciones deben efectuarse conservando su dignidad, su bienestar, sus derechos y sus resoluciones.

 

Como estrategias para la intervención resulta indispensable y cobra singular valor la biografía y el conocimiento de las preferencias, gustos y deseos de cada persona (Clarke, dos mil, Clark y cols. dos mil tres), con lo que estos aspectos deben conocerse desde la fase anterior al proceso de intervención y, por lo tanto, integrarlos entre los instrumentos de valoración inicial y tenerlos en cuenta en las intervenciones.

 

Desde esta perspectiva, adquiere su sentido, por poner un ejemplo, que se programen y desarrollen intervenciones en reminiscencias en personas con deterioro cognitivo (Kontos, 2005; Downs et al., 2006; Martínez, 2011a), por el hecho de que asisten a dar valor y sentido a la historia de vida y a todos y cada uno de los acontecimientos que han sido esenciales para la persona.

 

Como pautas para las intervenciones por lo general y de forma especial en el campo de las demencias y de otros procesos de deterioro cognitivo, se resalta por los autores la relevancia de flexibilizar al límite y personalizar las rutinas rutinarias, dotándolas de significación y sentido, como identificar las capacidades no perjudicadas por el deterioro para, desde ellas, ofrecer apoyos (incluyendo la autodeterminación indirecta cuando son otros quienes aceptan la representación de las personas no eficientes en la toma de resoluciones) relacionados con el desarrollo del plan de vida propio de cada persona.

Cuando tomar la decisión de ir a una residencia

 

Distintas investigaciones han mostrado, en este sentido, de qué manera la aplicación profesional de la atención centrada en la persona en instantes clave de la rutina de un centro, como la ducha o bien el baño, hace que reduzcan las conductas de agitación, agresión y disconfort (Sloane y cols, 2004; Hoeffer y cols, dos mil seis) y que asimismo reduzca la toma de fármacos neurolépticos cuando los profesionales han sido entrenados y aplican este modelo (Fossey y cols, dos mil seis).

 

En síntesis, desde el modelo de atención integral centrada en la persona, los servicios formales se configuran como apoyos distintos para acrecentar el bienestar de las personas, disminuir al mínimo su dependencia y favorecer la continuidad de sus proyectos de vida. Su misión consiste en atender, resguardar, intervenir, ofrecer cuidados basados en evidencia a nivel científico, mas, siempre y en toda circunstancia con el fin último de desarrollar una intervención profesional de calidad dirigida a contribuir a que quienes precisan apoyos vivan mejor y puedan participar en su ambiente controlando lo posible sus vidas. cinco. Perspectivas de futuro.

 

Como se aseveraba en el apartado tres de este artículo, durante los últimos veinte años se ha producido una enorme transformación en el desarrollo de las viviendas en España. Los avances que se han ido introduciendo, tanto en la extensión de este recurso como en su conceptualización, en la capacitación de sus profesionales y en la mejora de su nivel asistencial nos presentan una realidad a Dios gracias diferente de la que teníamos al comienzo de la década de los noventa.

 

Este cambio se ha ido generando al hilo de la evolución que durante esos años ha experimentado la sociedad de España normalmente, que asimismo ha incidido en las preferencias de las propias personas sobre el tipo y calidad de apoyos que les agradaría percibir frente a una situación de debilidad o bien de dependencia. Asimismo en España, como hemos visto al referirnos al contexto internacional, se ansía percibir la atención precisa en el propio domicilio o bien, cuando esto ya no es posible por el grado esencial de dependencia que se pueda llegar a desarrollar, en otro alojamiento que pueda reconocerse asimismo como un hogar propio.

 

Y, como acredita la evidencia a nivel científico, esta percepción de hogar solo puede conseguirse cuando, aparte de atención y cuidados profesionales de calidad, el entorno que rodea al equipamiento es próximo, significativo para la persona y ofrece garantías de que la vida rutinaria se desarrolla con salvaguardia de su dignidad y, en consecuencia, pudiendo sostener el control máximo de su vida, el ejercicio de sus derechos y la interacción con las personas próximas.

 

No obstante, hoy en día hay una disonancia clara entre una gran parte de la oferta existente y la demanda de las personas que son potenciales receptoras de los recursos de alojamiento. Discordancia que puede explicarse probablemente por la carencia de orientación que ha existido desde los poderes públicos a veinticuatro planificadores, arquitectos y distribuidores sobre qué aspectos básicos de diseño arquitectónico y qué modelos de intervención debiesen ofrecer los recursos de alojamiento para resultar atractivos a sus potenciales usuarios.

 

Se comprende, puesto que, que una buena parte de las razones que explican la complejidad que el día de hoy padecen los distribuidores de plazas residenciales para localizar clientes del servicio se explica exactamente por esta disonancia entre la evidencia a nivel científico producida y la toma de resoluciones que ha llevado a la construcción de los equipamientos que el día de hoy forman la oferta mayoritaria de viviendas.

 

¿Qué hacer de cara al futuro?. Sin duda, no podemos proponernos que se cambie de forma radical el panorama de nuestro parque residencial, mas sí podría actuarse tanto desde el ámbito público como desde la iniciativa privada en múltiples direcciones paralela y complementariamente: . Primeramente, se considera preciso prosperar la posibilidad real de que las personas puedan sostenerse en su casa el mayor tiempo posible, toda la vida muchas veces.

La calidad de vida en la residencia de ancianos y dependientes

Para esto, hay que explorar al límite todas y cada una de las posibilidades de provisión de servicios y de apoyos a que se ha hecho referencia en los 2 primeros parágrafos del apartado dos de esta cooperación y asimismo avanzar en el término “viviendas para toda la vida” en el momento de planear las residencias del futuro. . Seguidamente, ir desarrollando modificaciones en las viviendas existentes para seguir avanzando en las líneas de mejora que ya se vienen realizando en muchos lugares con el objetivo de acercarse, en unos casos, al modelo de atención descrito y, en otros casos, para estar en condiciones de ofrecer atención y cuidados sociosanitarios de corta y media estancia en las viviendas cuyo equipamiento y dotación de personal lo dejen.

 

. Finalmente, meditar en nuevos diseños de alojamientos con cuidados para el futuro que reúnan una buena parte de las peculiaridades que se han descrito en el apartado dos. Ahora se desarrollan con algo más de amplitud ciertas orientaciones que se aconsejan para las 2 últimas de las líneas de actuación señaladas. cinco.1. Avanzar progresivamente en el cambio de modelo en las viviendas existentes. Como se ha citado previamente, la oferta actual de las viviendas en España no es homogénea.

La residencia de calidad es el hogar del anciano

 

Hay centros muy grandes y otros pequeñísimos, unos cuentan con instalaciones geniales al tiempo que las de otros son descubiertamente mejorables, ciertos sostienen equipos profesionales sociales y sanitarios realmente bien formados mientras que en otros el personal es escaso y con bajísima cualificación… Mas, salvando estas diferencias, una buena parte de las viviendas actuales podrían avanzar en múltiples líneas de mejora.

 

Una de ellas consiste en abrirlas a la comunidad transformándolas en centros versátiles de recursos. Se trata de desarrollar ciertos cambios a través de los que podría optimarse al límite, tanto social como a nivel económico hablando, el funcionamiento de los servicios de la vivienda si, aparte de los programas de atención a residentes permanentes, se ofrecen otros como los que se señalan a continuación: . Servicios destinados a personas no residentes.-

 

Se trataría de dejar que personas mayores que viven en su casa empleen con flexibilidad y sin horarios recios ciertos servicios como el comedor, los talleres, el gimnasio, los baños, etc. . Servicios de “respiro”.- Toda vivienda cuya infraestructura lo deje podrías estar abierta al ofrecimiento de programas intermedios con el doble objetivo de atender a las personas mayores y de ofrecer un “respiro” a la familia cuidadora: centros de día, residencia, estancias temporales, programas de vacaciones asistidas por personal especializado, etc.

 

. Servicios domiciliarios destinados a personas mayores en situación de debilidad o bien de dependencia que viven en su casa.- Ciertas viviendas pueden proponerse asimismo ofrecer algún género de servicio de cercanía, de forma complementaria y preferentemente ordenada con los que se ofrecen a domicilio por los servicios sociales comunitarios, como comidas y lavandería a domicilio, asesoramiento sobre diseño de adaptaciones en el hogar y utilización de servicios de apoyo, terapia ocupacional y rehabilitación a domicilio, etc.

 

. Capacitación y apoyo a allegados y familiares que cuidan de una persona mayor en su domicilio.- A través de la programación de cursillos de información, capacitación, entrenamiento en habilidades y conjuntos de apoyo. Ciertas de estas actividades formativas asimismo pueden desarrollarse en el propio domicilio de la persona que es atendida por su familiar.

 

. Capacitación de profesionales de los servicios sociales extraños a la vivienda.- Cursos de capacitación y prácticas destinados a trabajadores/as de ayuda a domicilio, a gerocultores/as de otras viviendas, a auxiliares de clínica e inclusive a profesionales de más alto nivel, como capacitación especializada: ATS/DUE, animadores/as, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, trabajadores/as sociales, médicos/as, psicólogos/as, etcétera Asimismo podría estar el centro abierto a la realización de prácticas de los/as estudiantes que efectúan una capacitación especializada de tercer ciclo (máster). . Servicios abiertos al medio comunitario para facilitar la integración.

El ultimo hogar de nuestros seres queridos, la residencia

 

Tienda de objetos, ayudas técnicas y ropa amoldada a las necesidades de personas en situación de dependencia. Exposición y venta de artesanía elaborada en la vivienda. Cafetería abierta al público con costos singulares para jóvenes. Folleto de noticias con comité de redacción intergeneracional, etc.

 

No se propón el avance de esta línea de progreso como “o todo o bien nada”, sino más bien que la propuesta de cambio de modelo que se efectúa lo que apunta es una tendencia que forma un proceso a desarrollar durante los próximos años.  En su dimensión de integralidad, desde las viviendas (sobre todo las pequeñas) deberían poder generalizarse las experiencias existentes en ciertos lugares sobre la obtención de apoyos de los recursos sanitarios que requieren las personas residentes, como es la asistencia médica, la dispensación y preparación de fármacos, los cuidados de enfermería o bien los servicios de rehabilitación.

 

No obstante, a fin de que esta vieja aspiración de conseguir vías estables y permanentes de coordinación sociosanitaria en las viviendas se materialice, se precisa de la voluntad y el apoyo decidido y ordenado entre los responsables de los sistemas sanitarios y los de los servicios sociales, ahora dependientes los dos de las CC.AA., algo sobre lo que semeja existir convicción en muchos lugares de nuestra geografía.

 

Dejamos de lado este esencial más, hasta el día de hoy, difícil tema de la coordinación sociosanitaria, asimismo debe procurarse desde las viviendas la mejor coordinación y aprovechamiento de otros recursos comunitarios (educación, cultura, voluntariado, etcétera) y los procedentes de la red de apoyo de cada persona (familia, amistades, etcétera), que deben sentirse acogidos en el centro como elemento central que son para el bienestar de cada residente.

 

Con lo que se refiere a la dimensión del modelo como atención centrada en la persona, pueden asimismo efectuarse avances en cualquier clase de viviendas de las existentes. Una posibilidad al alcance de muchos de los centros existentes es fomentar cartas de derechos de las personas residentes. Al enunciar los principios que encabezan el modelo de atención que se plantea y que deben imbuir la filosofía de las intervenciones ya se hizo mención a de qué forma estos tienen una íntima conexión con los derechos de las personas.

 

Puesto que bien, para hacer bien perceptibles a quienes se hallan en un alojamiento en la residencia, la garantía del ejercicio de sus derechos, lo mismo que a fin de que el personal los tenga presentes, los respete y facilite su ejercicio, es muy recomendable que los centros los expliciten y los cuenten en una carta que será entregado a las personas residentes y a sus familiares a su llegada al centro.

 

Esta carta de derechos asimismo se entregará al personal de todas y cada una de las categorías y figurará en un sitio perceptible del alojamiento para general conocimiento. Además de esto, su contenido va a estar integrado en el Reglamento de régimen interior, que asimismo va a ser conocido por todos y cada uno de los actores (residentes, familiares y personal). Como contenidos a agregar en una carta de derechos, se sugieren los que ya se señalaban en una publicación precedente.

 

CARTA DE DERECHOS Todas y cada una de las personas que viven en la residencia, tienen garantizado el disfrute de todos y cada uno de los derechos inherentes a su condición de ciudadanos/as establecidos en la legislación actual y, con carácter singular, el de los siguientes: . Conocer, con carácter anterior al ingreso, las instalaciones del centro, sus servicios, los horarios, los precios… y a efectuar un periodo de prueba ya antes de tomar una resolución.

 

. Decidir de manera libre sobre su ingreso, permanencia y abandono del centro. . Estimar su habitación como su casa, decorarla conforme su gusto con objetos y bártulos propios y sostenerla a lo largo de su estancia en el centro, salvo causas de fuerza mayor.

 

. Respeto a su privacidad y también amedrentad (habitación y guardarropas con su llave; entorno personalizado; secreto de las comunicaciones; percibir visitas y sostener relaciones interpersonales en horario amplio; …) . A que se faciliten desde el centro el mantenimiento de sus relaciones sociales y su acceso a los servicios sociosanitarios y culturales de su comunidad.

 

. Seguir desarrollando sus aficiones, sostener una vida rutinaria acorde con su estilo de vida precedente y gozar de las interactúes con la familia y otras personas próximas. . Conocer con anticipación las modificaciones que vayan a generarse con respecto a las condiciones fijadas en el contrato. . Ser informadas y consultadas sobre cualquier aspecto que pueda afectar a su vida en el centro y a no ser obligadas a actuar contra su voluntad.

 

. A participar de forma activa en la preparación y seguimiento de su plan personalizado de atención. . A ser advertidas y a que se les solicite expreso consentimiento y por escrito si las intervenciones que se le apliquen serán empleadas en proyectos enseñantes o bien de investigación.

Lo que debemos conocer de la residencia

 

. Participar en la vida del centro tanto individualmente (expresión de sugerencias, protestas, solicitudes y deseos), como por medio de la Junta de Residentes, de la que todas y cada una de las personas que viven en el centro -por sí o bien por su representante legal- van a poder ser votantes y seleccionables. . Percibir la atención y trato convenientes, adecuados y respetuosos sin discriminaciones con motivo de sexo, raza, ideología, religión o bien cualquier otra condición social o bien circunstancia personal.

 

. Beneficiarse de las intervenciones y terapias, tanto precautorias como rehabilitadoras, que sean convenientes a cada instante de su proceso y que se basen en la evidencia a nivel científico. A que se registren y documenten en su expediente individual (con garantía absoluta de confidencialidad) su valoración inicial, la evolución de su proceso y los tratamientos aplicados.

 

veintiocho . A ser informadas, en términos entendibles, sobre su situación de salud y sobre las alteraciones que se produzcan; a conocer en cualquier instante el contenido de su expediente personal y a percibir un informe cuando lo pida. . Tener asignado un profesional de referencia al que asistir siempre y cuando precise ayuda, consulta o bien asesoramiento.

 

. A no ser objeto de limitaciones físicas o bien químicas que no hayan sido objeto de una valoración conjunta entre el equipo multiprofesional, la persona mayor y su familia o bien del comité de moral del centro. En el caso de que las limitaciones se consideren precisas, va a recibir información razonada por escrito sobre su contenido y duración.

 

. Efectuar elecciones: la ropa con que vestirse, los platos de los menús (que van a ser variados); dónde sentarse y con quién en el comedor o bien en la sala de estar; horarios para levantarse, acostarse, comer… . Contar con en todo instante de sus recursos, supervisarlos y decidir, mientras que sostenga capacidad de obrar suficiente, sobre la tutela de su persona y de sus recursos para el caso de pérdida de su capacidad de autogobierno.

 

. A que se le facilite la utilización de las distintas medidas de protección jurídica en el caso de necesidad. . Al respeto de sus necesidades sexuales y cariñosas. . Participar en las evaluaciones que se efectúen sobre el funcionamiento del centro y conocer el resultado de exactamente las mismas. . Percibir cuidados médicos, sicológicos, espirituales y cariñosos para fallecer con dignidad, procurándose desde el centro el acompañamiento de las personas próximas.

 

. Ser informadas, en lenguaje entendible y también indudable del contenido de estos derechos y de los cauces para hacer efectivo su ejercicio. Con lo que atañe a las obligaciones de las personas que se hallan en los centros de alojamientos, en exactamente la misma carta se detallarán ciertas como las siguientes: . Conocer y cumplir el contenido del Reglamento de Régimen Interior y las condiciones del contrato.

 

. Guardar las reglas de convivencia en la residencia y respeto mutuo, cooperando en el desarrollo armónico de las relaciones entre las personas residentes y entre estas y el personal del centro. . Hacer empleo de las instalaciones y servicios del centro de forma conveniente y cautelosa. . Sostener el debido respeto a las reglas establecidas y a la dignidad del personal que trabaja en el centro Observar fidelidad, veracidad y solidaridad tanto en la petición de los servicios del centro como en las protestas que puedan elaborar. . Abonar puntualmente las cuotas o bien costos que correspondan.

 

. Poner en conocimiento del profesional de referencia, de la Junta de Residentes o bien de la dirección las anomalías o bien deficiencias que se observen en el funcionamiento del centro. Y si para elaborar protestas se desean mayores garantías de confidencialidad, se empleará de forma anónima el buzón de sugerencias. Sin perjuicio de lo precedente, hay que reconocer que contar con una carta de derechos, famosa y compartida, aparte de por las personas residentes y por sus familias, por todo el personal de las viviendas, puede no ser garantía suficiente de su cumplimiento.

La residencia y su labor social

 

Por esta razón, resulta muy recomendable que todos y cada uno de los agentes concernidos (equipo de atención, personas residentes y familiares) se propongan y trabajen de forma interdisciplinar de qué forma compaginar el ejercicio de estos derechos con una conveniente organización del centro y una adecuada praxis profesional (SIIS/Fundación Eguía-Careaga, dos mil once).

 

De esta forma concebida, una carta de derechos puede transformarse en un instrumento valioso y conveniente para facilitar el avance en el modelo propuesto. Asimismo son de enorme utilidad las guías prácticas sobre de qué manera conseguir en la concreción de las labores y la vida rutinaria de los centros acercarse al modelo de atención centrada en la persona.

 

Estas guías pueden redactarse, bien por la propia organización de la que depende el alojamiento o ser usar las que ya están libres (Marín y cols, 1996; López y cols, 2004; Puisieux, 2007; Fundación S. Francisco de Borja, 2007; Bermejo y cols, dos mil nueve, dos mil diez). Muy últimamente, Teresa Martínez (2011b) ha efectuado una contribución valiosísima con su guía sobre el modelo de atención gerontológica centrada en la persona, que está resultando de mucha utilidad en campos profesionales para conocer y aplicar el modelo en viviendas y otros recursos de atención dirigidos a personas mayores.

Los mayores deben encontrarse cómodos en la residencia

 

Mas si verdaderamente desea avanzarse en el desarrollo y extensión del modelo, es muy aconsejable que, aparte de instrumentos de apoyo como los descritos, se lleve a cabo una oferta formativa intensa sobre el modelo a todo el personal de atención directa de los centros, al equipo profesional especializado y a quienes ejercitan la dirección de exactamente los mismos.

 

Yendo más allí, se calcula que el alcance del modelo debiese extenderse a través de actuaciones formativas al conjunto de responsables que ejercitan puestos directivos y funciones de planificación, administración y evaluación en servicios sociales, o bien mejor sociosanitarios, de carácter general, teniendo presente que son estas figuras las llamadas a tomar resoluciones relacionadas con el diseño de los recursos a implantar.

 

Contando con estos apoyos, resultará más fácil que el equipo directivo y de atención directa de los centros puedan proponerse de forma paulatina y progresiva distintas áreas de acercamiento al modelo que pueden ir desde la mejora del entorno físico de la residencia (decoración cálida y hogareña, personalización de las distintas habitaciones, creación de espacios ajardinados si bien sean pequeños) hasta ir introduciendo cambios organizativos que faciliten a las personas residentes la posibilidad de seleccionar horarios, comidas, actividades, salidas, etcétera treinta Por último, en lo que se refiere a la medición del avance del modelo de atención centrada en la persona en todos y cada centro interesado, cabe indicar que contamos con instrumentos de evaluación para medirlo.

 

Ciertos indicadores que se valoran son la consideración de la historia de vida de la persona en los planes adaptados de atención, la incorporación de interactúes positivas entre el personal y los residentes entre los objetivos de una atención de calidad, la celebración de asambleas de equipo para examinar los avances en la atención centrada en la persona, la incorporación de actividades preferidas por las personas en las rutinas de trabajo rutinario, la libertad de movimiento de los residentes dentro y fuera de la residencia, etcétera (Davis y cols, 2008; Edvardsson y cols, dos mil diez). cincuenta y dos.

 

Transformar una parte de las viviendas existentes en centros sociosanitarios de corta y media estancia. En nuestros días existen, como ya se ya mentado, centros realmente bien construidos y pertrechados, tanto en personal especializado como en medios técnicos, que reúnen condiciones ideales para avanzar desde ellos en atenciones de carácter sociosanitario.

La residencia el hogar de los mayores y personas dependientes

 

Se trata de que desde esta tipología de centros se puedan atender diferentes procesos que, incluso considerándose posibilidades sanitarias, pueden atenderse con igual calidad asistencial, mayor calidad humana y a menor costo que en un centro de salud. Contribuye en esta dirección el hecho de que, entre la diversidad tipológica de usuarios que el día de hoy pueden encontrarse en una vivienda, se incluyen perfiles que asimismo se hallan en centros de salud de crónicos e inclusive en establecimientos hospitalarios de agudos (Rodríguez, dos mil siete).

 

En consecuencia, a través de los pertinentes pactos entre las Consejerías de Sanidad y de Servicios Sociales, podrían definirse aquellos perfiles de pacientes que cabría encuadrar como de carácter sociosanitario, con establecimiento distinguido de módulos de pago por atención sanitaria, cuidados psicosociales y gastos hosteleros, y ser atendidos en las viviendas que reúnan las condiciones de pertinencia precisas.

 

Los perfiles que cabría encuadrar en esta tipología de paciente sociosanitario son ciertos como los siguientes: . Personas dolientes de una enfermedad o bien operación quirúrgica, que podrían derivarse cara las viviendas desde el centro de salud o bien desde atención primaria para una estancia de manera previsible corta y para una atención basada en el cumplimiento terapéutico del tratamiento, supervisión y vigilancia, apoyo en las AVDs si precisa, etcétera . Personas que precisan de rehabilitación, derivada de una fractura de huesos, de un ACV, o bien de una situación de crisis o bien reagudización de su proceso patológico crónico.

 

La derivación podría hacerse por exactamente los mismos canales de los indicados en el perfil precedente, La estancia en la residencia puede fluctuar entre corta y media, y el programa de atención va a consistir en el cumplimiento terapéutico pautado y en el desarrollo de los programas de rehabilitación que correspondan a cada caso . Personas en situación terminal que requieren cuidados paliativos, con atención sanitaria, evitación del dolor y programas de intervención.

 

psicosocial a la persona y a las familias. Podrían derivarse a través de cualquiera de las vías precedentes y asimismo, en ciertos casos, desde una vivienda. La estancia puede ser de corta a media, en dependencia de cada situación. . Personas en estado vegetativo (daño cerebral o bien otros procesos de carácter involutivo), que pueden ser derivadas por exactamente los mismos canales señalados previamente.

El trabajo de los cuidadores de ancianos y dependientes en la residencia

 

La duración de estas estancias es dudosa, y el tratamiento consiste esencialmente en cuidados sociosanitarios de mantenimiento de las funciones básicas, hidratación, confort, vigilancia y control . Personas que ingresan por necesidad combinada de respiro familiar y para control y chequeo de una situación de dificultad asistencial de la persona que es atendida en el medio familiar. La derivación podría efectuarse tanto desde atención primaria como de especializada, como desde los servicios sociales.

 

La duración de la estancia en la residencia, puede fluctuar de corta a media y el tratamiento consistiría en valoración integral y definición de plan adaptado de cuidados y atención a continuarse en el domicilio, con apoyo a la familia en forma de asesoramiento sobre tal plan y, en su caso, seguimiento. Ni que decir debe desde este género de centros sociosanitarios asimismo resulta muy apropiado trabajar en su apertura ofertando servicios a la comunidad, en línea con lo recomendado en el punto 5.1.anterior. Además, cabe avanzar desde ellos asimismo en el modelo de atención integral centrada en la persona. cincuenta y tres.

 

Diseñar nuevos modelos de alojamiento en la residencia para personas en situación de dependencia. Como hemos ido viendo durante esta cooperación, en España, como ocurre en el resto de los países de nuestro ambiente hay una demanda clara de las personas mayores y de las personas con discapacidad a no desamparar su ambiente en el caso de concretar cuidados de larga duración.

 

La vivienda ideal, ya se ha dicho, es aquella que podría resumirse en la que sea capaz de ofrecer, aparte de la atención que se precisa, un entorno hogareño con elementos (objetos) personales, aparte de estímulos que promuevan la sensación de control del medio y de las actividades de la vida rutinaria y donde asimismo se cultiven las relaciones cariñosas.

 

Se estima que la mejor manera de conseguir que los equipamientos respondan a la genuina demanda y aspiración de las personas que van a precisarlos en el futuro, pasa por efectuar una planificación de alojamientos bajo una nueva conceptualización que oriente diseños en los que se combine el término “vivienda propia” (con su fuerza simbólica) con los de “atención y apoyo para la independencia y la autonomía”.

 

Esa combinación demanda de forma muy singular enfatizar el cambio de término generando una total desconexión entre la casa (la propia) y los servicios profesionales que se reciben, lo que quiere decir que en los nuevos modelos de alojamiento lo que se ofrece a la persona no es “una habitación” sino más bien “su nueva vivienda”. Naturalmente, este cambio ideal treinta y dos provocará asimismo una modificación de la imagen social de las viviendas que pueden ser vistas como lugares deseables donde vivir.

 

En lo que se refiere a los costos, estas residencias acostumbran a ofrecerse en las experiencias existentes preferiblemente en alquiler, si bien asimismo existe la opción de venta. Los costos cambian conforme género de alojamiento, mas podría cifrarse en torno a trescientos diez euros (costes de Inglaterra, en dos mil once), incluidos gastos comunes y también impuestos.

 

Los servicios conforman, en esta nueva concepción, módulos de pago diferenciados: la conservación por una parte y la atención que se requiera por otro (la atención sanitaria siempre y en todo momento ha de ser gratis). Existen abundantes estudios de costo beneficio y costo eficiencia que muestran geniales resultados en concepto de calidad de vida y satisfacción de las personas que radican en estos géneros de alojamiento, como que la mayor parte de ellos son asimismo sustentables y no más costosos que las viviendas actuales (Stancliffe y cols, 2000; Schwab y cols, 2002; Chappell y cols, 2004; Mansell y cols, 2007; Wieland y cols, dos mil diez).

 

Con lo que se refiere a las cuestiones relacionadas con el diseño arquitectónico, ya se han descrito en el apartado dos las modalidades que existen en el planeta sobre esta clase de residencias con servicios, contándose con información suficiente sobre los elementos arquitectónicos y de modelo de atención que han mostrado patentiza científica sobre su eficiencia.

La elección de una residencia para nuestros seres queridos

 

En este sentido, el arquitecto técnico y gerontólogo, Victor Regnier, que viene examinando y valorando desde hace unos años diferentes géneros de alojamientos en el mundo entero para escoger los que ofrecen mayores garantías de bienestar para personas que requieren atención y apoyos, ha señalado diez claves a tomar en consideración en el momento de diseñar los equipamientos futuros (Regnier, dos mil dos, Regnier y Denton, dos mil nueve): 1.

 

Localización de la residencia en el propio ambiente comunitario de las personas y, preferentemente, con espacios abiertos (jardines, patios o bien paisajes naturales). Con esto se garantiza la continuidad con la vida precedente, el mantenimiento de las relaciones sociales y la sencillez para interactúes nuevas. dos. El paisaje exterior se considera un factor terapéutico.

 

Debe haber visibilidad del exterior desde los máximos puntos posibles de la residencia y organizar el jardín en diferentes espacios que ofrezcan distintas posibilidades y actividades: caminos para caminar con pluralidad de vegetación, barbacoa, juegos para pequeños, combinación de sombra y espacios radiantes, sonidos de agua, algún animal familiar, etcétera tres.

 

Cuidar en el diseño ciertas peculiaridades arquitectónicas importantes: accesibilidad integral y afable en rampas, puertas, suelos, techos, etc.; creación de “grandes espacios pequeños y pequeños espacios grandes”; concebir los corredores como habitaciones; cuidar la iluminación, diversificando las fuentes de luz; personalización de las entradas a cada unidad convivencial.

 

Alentar con los diseños la interacción social, con espacios abiertos y corredores que favorecen el encuentro y el intercambio, conjuntados con rincones prudentes desde los que se pueda observar la vida rutinaria y las entradas y salidas de visitas; previsión de lugares para percibir a la familia, amistades, etcétera, aun por la noche; contar con de espacios para actividades socioculturales. cinco.

 

Promoción de la independencia: diseño que animen y favorezcan los paseos, espacios para el ejercicio y la rehabilitación y predisposición de elementos tecnológicos y servicios de apoyo. seis. Estimulación de los sentidos: disminuir al mínimo el peligro de la existencia de ruidos desapacibles y prever sistemas de eliminación de malos olores; diseñar un cuarto en el que se ofrezca la ocasión de darse un baño sensual con aromas y aceites; grandes ventanales, lucernas, etcétera para aprovechar la luz natural mas controlando los deslumbramientos. siete.

 

Creación de entornos afectivos: diseñar espacios interiores y exteriores para visitas infantiles, colocación de plantas y posibilidad de animales de compañía; alentar la emotividad positiva en la decoración de interiores y cuidar que en la selección de elementos ornamentales de la residencia se incluyan los que favorecen la reminiscencia y la revisión vital de acontecimientos positivos. ocho.

 

Planificación de la vivienda: Favorecer diseños que dejen la creación de un espacio propio, íntimo, en el que puedan distinguirse diferentes ambientes: dormir, estar, baño, pequeña cocina; prever superficies extensas para personas con movilidad reducida (accesibilidad); ventanales grandes o bien, mejor, balcones o bien terrazas. nueve.

 

Las interactúes con el personal y las familias: espacios para interaccionar con el personal de atención directa y el resto del equipo para conocerse, intercambiar impresiones y participar en los planes de atención y desarrollo de la vida cotidiana; cuidar que los despachos y oficinas administrativas sean alcanzables y “amigables”, lo mismo que los elementos tecnológicos que favorecen la autonomía y la independencia. Cuidar los diseños concretos para la atención de personas con demencia, desde el axioma de que “sólo conocen lo que pueden ver”: Son singularmente aconsejables las residencias para pequeños conjuntos de personas; diseñar espacios apropiados para facilitar y permitir el vagabundeo tanto en la unidad como fuera de ella; la utilización de la cocina en su doble función de participación de la preparación de el alimento (si bien sea solo visual) y como sitio donde desarrollar actividades terapéuticas rutinarias con sentido; utilización del moblaje, objetos y útiles con función terapéutica.

 

Como recapitulación de todo cuanto ya se ha presentado, cabría resumir las propuestas que mejor semejan estar marchando entre las tendencias internacionales, ciertas como las siguientes: . No existe tamaño único aconsejable de los centros. Unas personas prefieren vivir en ambientes pequeños y sosegados, al paso que otras son partidarias de tener ocasiones de actividad y de relación social.

 

treinta y cuatro  Mas independientemente del tamaño de la residencia, es esencial su división en módulos de convivencia de 10/12 residencias máximo con un salón-cocina en el centro, decoración hogareña y evitación de corredores largos y entornos institucionales. La “vivienda” de cada persona o bien pareja, como su casa que es, se decora por la propia persona/familia.

 

En los aspectos organizativos, debe pasarse de papeles profesionales muy distinguidos para atender a muchos residentes, al término de vida en familia en comunidad, donde el personal de atención directa forma parte asimismo de esa comunidad. Para esto se aconseja pasar de organizaciones jerárquicas (directivo, equipo profesional, cuidadores) a un trabajo interdisciplinar de abajo-arriba (bottom-up), donde el personal de atención directa al lado de las personas residentes y, en su caso, sus familias, deciden las rutinas en la residencia.

 

Las valoraciones en la residencia, planes adaptados, coordinación, seguimiento y control de cada persona es desarrollada por un equipo externo de profesionales, con la participación de los residentes de cada unidad de convivencia y el personal de atención directa.  El perfil y rol profesional de este personal de atención directa tiene muy buena capacitación (los contenidos que aprenden forman un mix entre los nuestros de ayudar de clínica, asistente personal y enfermería), está bien remunerado y desempeña papeles versátiles integrados (cuidados de enfermería, apoyo personal, labores familiares, intervenciones psicosociales).

 

Se pasa, puesto que, de una multiplicidad de categorías con funciones distinguidas a una sola categoría con funciones integradas.  Es recomendable para fortalecer la sensación de control y responsabilidad sobre la propia salud, lo mismo que para avanzar en la eficacia en los costos, fomentar a través de las intervenciones el autocuidado (paciente especialista), el apoyo familiar y la participación del voluntariado.

 

Asimismo es enormemente aconsejable en las evaluaciones consultadas que en los nuevos diseños se contemple el diseño de espacios para facilitar el ejercicio y las interactúes con otras personas.