Taloneras antiescaras y botas antiescaras son necesarias para el paciente con movilidad reducida o sin movilidad alguna. Estas taloneras antiescaras para ancianos, son especialmente útiles. Cualquier persona, que debe continuar largo tiempo acostada puede sufrir las úlceras por presión.

 

Entre los cuidados, se debe comprobar la piel, cuando menos una vez al día. Cualquier área que continúe enrojecida, tras unos minutos de haber alterado de postura, debe llamar su atención.

 

Fíjese bien en las zonas propias de presión: talones, glúteos, espalda, codos y parte trasera de la cabeza. Sostenga la piel limpia y seca. Debe adecentar la piel tan pronto como se ensucie, es recomendable hacerlo con un harapo o bien esponja suave. Debe emplear jabones que no irriten la piel. Use agua templada, no muy caliente. No utilice sobre la piel ningún género de alcohol. Aplique cremas hidratantes intentando que se absorban totalmente. Los talones son una zona muy común en la aparición de ulceras, por ello las taloneras antiescaras o las botas antiescaras son necesarias.

 

Sostenga la ropa seca, limpia y sin arrugas. Ponga en las zonas propias de presión protectores o bien apósitos acolchados. Cuando esto ocurra debe adecentar realmente bien la piel, secándola entonces con un paño suave a golpecitos, jamás frotando. Use medidas para supervisar la incontinencia de esfínteres: pañales, sondas, recolectores, etc.

 

En pacientes que continúan largo tiempo sentados, de ser posible, es recomendable enseñarle a se movilice cada doce-treinta minutos. Procure sostener la alineación anatómico para de este modo repartir el peso de forma uniforme. En pacientes que permaneces acostados, es recomendable el uso de taloneras antiescaras.

Las taloneras antiescaras ayudan a evitar la aparicion de ulceras en los talones

Use dispositivos que reduzcan al límite la presión: almohadas de látex, colchón anti-escaras (de aire, agua o bien látex), almohadas, protectores de talones y protectores de codos, etcétera (son materiales complementarios, no reemplazan jamás a los cambios posturales).

Ulceras por presión, el serio problema que avizora a los ancianos y personas sin movilidad. Cuidadores y acompañantes de los conjuntos de peligro, han de estar alarma y bien formados, para actuar con profesionalidad en la prevención de las ulceras por presión. Sosteniendo unas rutinas de cuidados generales, vamos a poder eludir que estas lesiones aparezcan en pacientes con poca o bien ninguna movilidad.

 

Hay que tener presente que en la mayor parte de los casos, hay un peligro mayor de desarrollar nuevas ulceras, en personas que ya las han sufrido previamente. Estas lesiones cutáneas pueden agravarse por los inconvenientes físicos y por esta razón es preciso que los cuidadores y asistentes de enfermos y ancianos, produzcan una movilidad que el propio paciente no puede efectuar por sí solo. Aparte de atender los aspectos sensibles que brotan de la presencia de una ulcera por presión.

En los talones, usaremos botas o taloneras antiescaras

 

La presencia de una lesión cutánea puede provocar un cambio esencial en las actividades de la vida diaria debido a inconvenientes físicos, sensibles o bien sociales que se pueden traducir en un déficit en la demanda de auto cuidados y la habilidad de proveer esos auto cuidados.

 

El desbridamiento tajante va a deber efectuarse por planos y en diferentes sesiones (salvo el desbridamiento radical en quirófano).

 

La hemorragia puede ser una complicación usual que vamos a poder supervisar por norma general a través de compresión directa, apósitos hemostáticos, etcétera Si no cediese la situación con las medidas precedentes se recurrirá a la sutura del vaso sangrante.

 

Una vez controlada la hemorragia sería aconsejable usar a lo largo de un periodo de ocho a veinticuatro horas un apósito seco, cambiándolo más tarde por un apósito húmedo.

 

La solución de Polihexanida asimismo ha probado su eficiencia como antibacteriano de empleo tópico.

 

En upp enormemente colonizadas o bien inficionadas, en las que se ha descartado la osteomielitis.

 

Continuar las cautelas de aislamiento de substancias anatómicos. Utilice guantes limpios y cámbielos con cada paciente.

 

El lavado de manos entre los procedimiento con los pacientes es esencial. En pacientes con múltiples úlceras, empiece por la menos contaminada.

 

Cumpla con la normativa de supresión de restos de su corporación. Elección de un apósito Las evidencias a nivel científico libres prueban la eficiencia clínica y bajo la óptica coste/beneficio.

 

Un apósito ideal ha de ser biocompatible, resguardar la herida de agresiones externas físicas, químicas y bacterianas, sostener el lecho de la úlcera de forma continua húmedo y la piel circundante seca, suprimir y supervisar rezumados y tejido necrótico a través de su absorción, dejar la mínima cantidad de restos en la lesión, ser amoldable a localizaciones bastante difíciles, respetar la piel perilesional y ser de simple aplicación y retirada.

 

La frecuencia de cambio de cada apósito va a venir determinada por las peculiaridades concretas del producto escogido.

 

Va a ser preciso escoger el apósito que deje un inmejorable manejo del rezumado sin dejar que deseque el lecho de la úlcera ni lesione el tejido periulceral.

 

En todo caso deberá asegurarse que se tiene el equipo conveniente y personal adiestrado en su manejo , siguiendo los protocolos que han probado seguridad y eficiencia en ensayos controlados como las recomendaciones de sus fabricante.

 

La piel perilesional, siendo inherente a la úlcera, presenta unos inconvenientes y precisa de unos cuidados tan esenciales tal y como si estuviéramos actuando sobre una úlcera en potencia. Por este motivo, es preciso valorar la piel perilesional como variable a tomar en consideración en la terapéutica de las heridas.

 

 

Como intervenciones concretas para el mantenimiento de la piel perilesional destacaríamos: Prevenir a través de protectores cutáneos los inconvenientes relacionados con la exposición a elementos que pueden dañar la piel en zonas de peligro (incontinencia, exudado

 

De la misma manera, va a ser preciso valorar elementos como la calidad de vida, peligros de recidiva, preferencias del paciente, etcétera al lado de las posibilidades para ser aspirante a tratamiento quirúrgico (inmovilidad postquirúrgica eludiendo la presión sobre la zona perjudicada, alimentación conveniente, pacientes medicamente estables, etcétera).

 

El que un paciente se halle en estadio terminal de su enfermedad no justifica el que se tenga que capitular en el propósito de eludir la aparición de las úlceras por presión.

 

Es una complicación usual y habitualmente en ese estado, seguramente ineludible. Proponiendo objetivos terapéuticos realistas conforme con las posibilidades de sanación, eludiendo dentro de lo posible técnicas beligerantes. Sosteniendo limpia y protegida la herida, para eludir el desarrollo de la infección.

 

Eligiendo apósitos que dejen alejar la frecuencia de las curas para eludir el disconfort ocasionado por estos procedimientos

 

Teniendo presente la enorme cantidad de información que se produce en el proceso del cuidado de una persona con úlceras por presión, sería aconsejable adoptar a nivel institucional registros tipo que faciliten su recogida y análisis siguiente.

 

Puede ser de enorme utilidad la realización periódica de fotografías de las lesiones Estos registros son de enorme utilidad en el proceso de evaluación de la calidad asistencial y de protección de los profesionales ante posibles demandas judiciales.

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