Silla inodoro para ancianos, sin duda una gran ayuda para los mayores en el hogar. La sillas inodoro incorporado están especialmente indicadas para personas con incontinencia y son un recurso muy útil en los casos de incontinencia o movilidad reducida.

 

Estas ayudas técnicas, ayudan a cuidadores y pacientes ancianos. Al igual que en los enfermos de movilidad reducida, la silla inodoro es una gran ayuda. Material indispensable en el hogar y hospitales de atención.

 

Con los años, nuestros mayores van perdiendo la autonomía en el movimiento. A la vuelta de la esquina llegan grandes esperanzas con la tecnología. Los exoesqueletos para ancianos y exoesqueletos para personas con enfermedades musculares, son la luz en un nuevo horizonte de los cuidados a personas.

La silla inodoro una gran ayuda en el hogar

 

Los ancianos precisan pasear, incorporarse tras continuar sentados en una silla, virar y también agacharse para conseguir una movilidad independiente.

silla inodoro

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La movilidad mermada hace que sea un peligro levantarse y colocar un pie con otro, lo que deja valorar el equilibrio). Son factores independientes que pronostican la capacidad de desempeñar actividades instrumentales de la vida rutinaria (p.

 

ej., ir de compras, viajar, cocinar) y el peligro acecha a los ancianos en el hogar.

 

La silla inodoro es un recurso importante para que el anciano pueda tener autonomía y evite las caídas al ir al baño.

 

La deambulación sin asistencia requiere atención y fuerza muscular convenientes, sumadas a un control motor efectivo para regular los estímulos sensitivos con las contracciones musculares.

 

Cambios normales en la marcha relacionados con la edad Ciertos elementos de la marcha cambian de forma característica en el anciano, al tiempo que otros no lo hacen. La velocidad de la marcha (velocidad para pasear) continúa estable hasta en torno a los setenta años y después reduce en forma aproximada un quince por ciento /década para la marcha común y un veinte por ciento /década para la travesía veloz.

 

Esta velocidad se reduce por el hecho de que las personas ancianas efectúan pasos más cortos a exactamente la misma velocidad (cadencia). La razón más probable de esta minoración de la distancia recorrida en todos y cada paso (distancia desde el punto donde contacta el talón hasta el punto donde contacta en el próximo paso) es la debilidad de los músculos de la pantorrilla, que impulsan el cuerpo cara adelante; la fuerza de estos músculos se reduce significativamente en los ancianos.

Los hospitales y centros de atención trabajando con la silla inodoro

 

 

Las personas altas efectúan pasos más largos con una cadencia más lenta, al tiempo que las personas bajas efectúan pasos más cortos con una cadencia más veloz. El tiempo de pie con doble sustento (es decir, tiempo que continúa el individuo con los dos pies sobre el suelo, que es una situación más estable para desplazar el centro de la masa anatómico cara adelante) aumenta con la edad.

 

El porcentaje de tiempo en esta situación aumenta de dieciocho por ciento en los adultos jóvenes al  veintiséis por ciento en los ancianos sanos. El mayor tiempo en situación de pie con doble sustento reduce el tiempo a lo largo del como avanza la pierna y la longitud del paso. Las personas ancianas pueden acrecentar el tiempo de pie con doble sustento cuando andan sobre una superficie irregular o bien escurridiza, en el caso de afectarse su equilibrio o bien cuando tienen temor de caer. Puede impresionar que andan sobre una superficie helada escurridiza.

 

La postura a lo largo de la deambulación solo cambia sutilmente con el envejecimiento. Sin embargo, las personas ancianas pasean con mayor rotación de la pelvis (cara abajo) y mayor lordosis lumbar. Este cambio de la postura acostumbra a deberse a una combinación de debilidad de los músculos abdominales, rigidez de los músculos flexores de la cadera y incremento de la grasa del abdomen.

 

Los ancianos asimismo pasean con las piernas en rotación externa (los dedos de los pies cara afuera) en torno a 5°, lo que puede ser el resultado de una pérdida de la rotación interna de la cadera o bien un intento de acrecentar la estabilidad lateral. El retiro del pie en movimiento no se altera con el trascurso de los años. El movimiento de las articulaciones cambian tenuemente con la edad.

 

Los ancianos sienten seguridad al tener la silla inodoro

La flexión plantar del tobillo se reduce a lo largo de la fase tardía de la estancia de pie (justo antes que el talón se levante). El movimiento general de la rodilla no cambia. La flexión y la extensión de la cadera tampoco se alteran, mas las caderas se hallan en una situación de mayor aducción. El movimiento pelviano reduce en todos y cada uno de los planos.

 

Las perturbaciones de la marcha generan numerosas manifestaciones. Ciertas de ellas sugieren ciertas causas. La pérdida de la simetría en el movimiento y el tiempo de desplazamiento del lado izquierdo y el derecho acostumbra a apuntar un trastorno.

 

La cojera ocasionada por dolor en un tobillo) generan una asimetría regular. La incapacidad de pronosticar o bien la enorme variabilidad en la cadencia de la marcha, la longitud del paso o bien la separación de los pies señalan una afectación del control motor de la marcha. Todo ello puede llevar directamente a una caída. En estos casos es muy conveniente la silla inodoro y el andador para ancianos.

 

El paciente puede probar contrariedades para comenzar o bien sostener la marcha. Cuando el paciente empieza a pasear, sus pies pueden parecer clavados al suelo, lo que se debe generalmente a que no desvía su peso a un pie para dejar que el otro se desplace cara adelante.

 

Este inconveniente puede reflejar una falla apartada en el comienzo de la marcha, enfermedad de Parkinson o bien una nosología frontal o bien subcortical. Una vez iniciada la marcha, los pasos han de ser continuos, con escasa variabilidad en su duración. Las pausas, la detención o bien la prácticamente detención acostumbran a sugerir una marcha cauta por temor de caer.

Si dejamos al anciano solo, la silla inodoro es una gran ayuda

 

Cuando el anciano siente ganas de ir al baño, el viaje hacia el cuarto de baño, puede ser una autentica pesadilla. La silla inodoro evita que la persona pueda tropezar en ese recorrido.

 

La fisionomía del anciano le impide hacer muchos movimientos. El desgaste de los pies no es normal (y representa un factor de peligro para tropezar). La retropulsión es la inclinación cara atrás al comenzar la marcha o bien la caída cara atrás mientras que el individuo pasea. Puede generarse en pacientes con trastornos de la marcha frontal, parkinsonismo, sífilis del sistema nervioso (SNC) y parálisis supranuclear progresiva.

 

La caída del pie causa el arrastre de este o bien una marcha polineurítica (equina) (es decir, con elevación exagerada de la pierna para eludir tropezarse). Puede deberse a una debilidad del músculo tibial precedente (p. ej., a resultas de un traumatismo del nervio peroneo en la cara lateral de la rodilla o bien una mononeuropatía peronea generalmente asociada con diabetes. El balanceo bajo del pie (p. ej., debido a una menor flexión de la rodilla) puede simular una caída de este.

 

La minoración de la longitud de los pasos es un signo inespecífico y puede representar temor de caer o bien un inconveniente neurológico o bien musculoesquelético. Tener la silla inodoro cerca, da seguridad al anciano.

Un tanto por ciento muy alto de caidas se evitan con la silla inodoro

 

La pierna que da el paso más corto acostumbra a ser la del lado sano, lo que normalmente es secundario a un inconveniente a lo largo de la fase en la que la pierna contralateral (que presenta el inconveniente) continúa apoyada en el suelo.

 

Por servirnos de un ejemplo, un paciente con dolor o bien debilidad en la pierna izquierda transcurre menos tiempo parado sobre esa pierna y tiene menos fuerza para desplazar su cuerpo cara adelante, balancea la pierna derecha a lo largo de un periodo más breve y efectúa un paso más corto con esa pierna. La duración de la permanencia de pie sobre la pierna derecha normal es la frecuente.

 

 

La marcha festinante es una aceleración progresiva de los pasos (generalmente con inclinación cara adelante), que puede acabar en un trote para eludir caer cara adelante. Esta clase de marcha puede observarse en pacientes con enfermedad de Parkinson y, pocas veces, como efecto desfavorable de medicamentos bloqueantes de la dopamina (antipsicóticos habituales y atípicos). Para todos ellos también es muy recomendable la silla inodoro. Un recurso importante de ayuda para el enfermo y sus cuidadores.

 

Los exoesqueletos humanos están desarrollándose para ayudar a la movilidad de los pacientes. La inclinación lateral del leño cara el lado que continúa apoyado en el suelo puede formar una estrategia para reducir el dolor articular generado por una artritis de cadera o bien, con una menor frecuencia, una artritis de rodilla (marcha antiálgica). En la marcha hemiparética, el leño puede agacharse cara el lado más fuerte. Conforme con este patrón, el paciente se inclina para elevar la pelvis contralateral y dejar que el miembro espástico (con incapacidad de flexionar la rodilla) se levante del suelo a lo largo de la fase de balanceo.

Los enfermos con baja movilidad dependen de la silla inodoro

 

 

Los trastornos del balanceo de las piernas asimismo pueden representar efectos desfavorables de medicamentos bloqueantes de la dopamina (antipsicóticos habituales y atípicos). Evaluación La meta es identificar tantos factores impositores a producir trastornos de la marcha como resulte posible. Una herramienta para la evaluación de la movilidad orientada al desempeño puede ser útil (véase el Evaluación de la movilidad orientada al desempeño), como asimismo otras muchas pruebas clínicas (p. ej.,

 

Una exploración cognitiva sistemática para pacientes con inconvenientes en la marcha probablemente generados por síndromes del lóbulo frontal). La evaluación se aborda mejor con cuatro pasos:

 

Primeramente, deben efectuarse preguntas extensas para advertir contrariedades con la marcha o bien el equilibrio, como antecedentes de caídas (o bien temor de caer). Entonces deben explorarse las capacidades concretas, por servirnos de un ejemplo si el paciente puede subir y bajar escaleras, sentarse y levantarse de una silla, ducharse o bien bañarse y pasear la distancia precisa para adquirir y preparar el alimento y efectuar labores familiares.

 

Si el paciente notifica contrariedades, deben averiguarse los detalles sobre el inicio, la duración y la progresión del trastorno. Resulta esencial identificar antecedentes de síntomas neurológicos y musculoesqueléticos y trastornos documentados.

 

La evaluación requiere un corredor recto sin distracciones ni obstrucciones y un reloj cronómetro. Puede ser preciso emplear una cinta métrica y una regla T o bien una regla con un borde en ángulo recto para medir con precisión la longitud del paso.

La utilidad de la silla inodoro en el hogar del anciano

 

El paciente ha de estar dispuesto para el examen. Se le debe solicitar que vista pantalones cortos que dejen ver las rodillas y debe saber que pueden ser precisas múltiples observaciones, si bien con descansos en el ocasional en caso de que se canse. Los dispositivos de asistencia brindan estabilidad al paciente, mas asimismo pueden afectar la marcha.

 

De manera frecuente, el empleo de andadores para ancianos, provoca una postura flexionada con una marcha intermitente, particularmente si el caminador no tiene ruedas. Si el médico lo considera seguro, le debe solicitar al paciente que pasee sin asistencia, mientras que continúa cerca o bien pasea así como el paciente sostenido con un cinturón grueso de traslado para mayor seguridad. Si el paciente emplea un bastón, el médico puede pasear junto a él del lado del bastón o bien tomar su brazo. La silla inodoro servirá de ayuda para los momentos de evacuación.

 

Si se sospecha una neuropatía periférica, el paciente debe tomar el antebrazo del médico mientras que anda. Si la marcha mejora con esta intervención, quiere decir que usa la propiocepción del brazo que toca para complementar la propiocepción perdida en la pierna; estos pacientes acostumbran a beneficiarse con un bastón, que les transmite información sobre el género de superficie o bien de suelo a la mano que mantiene el bastón.

 

El equilibrio se valora midiendo el tiempo que el paciente puede continuar parado en un pie o bien con los dos pies alineados (el talón de un pie contra los dedos del otro pie); el tiempo normal es ? cinco segundos. La velocidad de la marcha se mide con un reloj cronómetro. Debe medirse el tiempo que tardan los pacientes para pasear una distancia fija (de ser posible, seis o bien ocho m) a una velocidad de su elección.

 

Los ancianos ven reducida su movilidad con la edad

La prueba puede tener que repetirse mientras que el paciente pasea lo más veloz posible. La velocidad normal de la marcha en ancianos sanos fluctúa entre uno con uno y uno con cinco m/segundo. La cadencia se mide en pasos/minuto y cambia conforme con la longitud de las piernas, con en torno a noventa pasos/minuto en los adultos altos (uno con ochenta y tres m [72 pulgadas]) hasta en torno a ciento veinticinco pasos/minuto en los bajos (uno con cinco m [60 pulgadas]).

 

La longitud de los pasos puede determinarse midiendo la distancia cubierta por diez pasos y dividiendo ese número por diez. Puesto que las personas más bajas efectúan pasos más cortos y que el tamaño de los pies está directamente relacionado con la altura, la longitud normal del paso es de noventa y uno con cinco cm (tres pies) y la longitud del paso anormal es < sesenta cm (dos pies).

 

Una regla general es que si se pueden ver por lo menos treinta cm (1 pie) entre los pasos del paciente la longitud del paso es normal. La altura del paso puede determinarse observando el pie que se eleva; si toca el suelo, particularmente en la porción media de la fase de balanceo, el paciente puede tropezar. Ciertos pacientes con temor de caer o bien síndrome de marcha precavida deslizan los pies sobre la superficie del suelo intencionalmente.

 

Este patrón de marcha puede ser seguro en una superficie plana, mas es una estrategia peligrosa al pasear sobre una alfombra por el hecho de que el paciente puede tropezar. La asimetría o bien la variabilidad en el ritmo de la marcha puede advertirse si el médico murmura “dum… dum… dum” para sí mismo en sincronía con los pasos del paciente. Ciertos médicos tienen mejor oído que ojos para delimitar el ritmo de la marcha.

Las ayudas técnicas como la silla inodoro son imprescindibles para ancianos y discapacitados físicos

 

Estudios complementarios En ocasiones se precisan estudios complementarios. De forma frecuente se pide una tomografía computarizada (TC) o bien una resonancia imantada (RM) de cerebro, particularmente cuando el paciente muestra contrariedades para empezar la marcha, una cadencia embrollada o bien la apariencia de una marcha muy recia.

 

Estas pruebas asimismo asisten a identificar infartos lacunares, enfermedad de la substancia blanca y atrofia centrada y pueden contribuir a determinar la posibilidad de que el paciente presente una hidrocefalia con presión normal. Tratamiento Adiestramiento de la fuerza Adiestramiento del equilibrio Adiestramiento de la fuerza. Las personas ancianas y desgastadas con inconvenientes motrices consiguen beneficios con programas de ejercicios.

 

En los ancianos con artritis, la travesía o bien el adiestramiento de resistencia dismuyen el dolor en las rodillas y pueden prosperar la marcha. Los ejercicios de resistencia pueden acrecentar la fuerza y la velocidad de la marcha, en especial en individuos desgastados que andan con lentitud. Por norma general, el paciente requiere dos o bien tres sesiones de adiestramiento por semana y los ejercicios consisten en tres series de ocho a catorce reiteraciones a lo largo de cada una de las sesiones. La carga se aumenta semanal o bien bisemanalmente hasta lograr una meseta en la curva de ganancia de fuerza.

 

El ejercicio de piernas en banco sirve para adiestrar todos y cada uno de los conjuntos musculares grandes de la pierna y da apoyo a la espalda y la pelvis a lo largo del alzamiento. Sin embargo, los ancianos no siempre y en toda circunstancia pueden acceder a estas máquinas. Levantar una silla con un chaleco o bien un cinturón con pesas forma una opción alternativa.

Con los exoesqueletos para ancianos, se conseguirá autonomía para los mayores

El paciente debe percibir instrucciones para reducir el peligro de lesionar la espalda debido a una lordosis lumbar excesiva. Asimismo puede resultar útil subir peldaños y escaleras con exactamente el mismo sobrepeso, y asimismo la flexión plantar del tobillo con peso. Las máquinas para ejercitar la extensión de la rodilla o bien la colocación de pesas en los tobillos robustecen el cuádriceps.

 

Adiestramiento del equilibrio. Muchos pacientes con deficiencias del equilibrio se favorecen con este género de adiestramiento.

 

Primeramente, debe enseñarse una buena postura en situación de pie y el equilibrio estático. Entonces se procura que el paciente aprenda a advertir la ubicación de la presión sobre sus pies y la manera en que la presión se mueve a lo largo de la inclinación lenta o bien la rotación del leño para mirar cara la izquierda o bien la derecha.

 

Ahora se practica la inclinación cara adelante (con una pared o bien otra estructura de apoyo), cara atrás (con una pared justo detrás) y cara los lados. El propósito es que el paciente sea capaz de continuar parado sobre un pie a lo largo de diez segundos. El adiestramiento del equilibrio activo incluye movimientos lentos mientras que el paciente continúa parado en un pie, movimientos simples de tai chi, travesía con los pies alineados (uno tras el otro), giro a lo largo de la travesía, travesía marcha atrás, travesía en torno a un objeto virtual (p. ej.,

 

una franja de quince cm pegada en el suelo), arremetida lenta cara adelante y movimientos de danza lentos.

 

Los fisioterapeutas deben participar en la selección de los dispositivos de asistencia y en el adiestramiento para usarlos. Los bastones para ancianos son realmente útiles para los pacientes con dolor ocasionado por artritis de la cadera o bien la rodilla o bien con neuropatía periférica de los pies, puesto que un bastón transmite información sobre el género de superficie o bien suelo a la mano que lo mantiene.

 

Los bastones con base de cuatro patas pueden estabilizar al paciente, mas por norma general enlentecen la marcha. Los bastones acostumbran a mantenerse con el brazo contralateral a la pierna que experimenta dolor o bien es más enclenque. Otra de las grandes ayudas a la movilidad son los andadores para ancianos, de los que existen muchos modelos en el mercado.

 

 

Los caminadores o bien andadores para ancianos, pueden reducir la fuerza y el dolor en las articulaciones artríticas mejor que los bastones, siempre y cuando el paciente tenga la fuerza suficiente en los brazos y los hombros. Los caminadores dan una estabilidad lateral conveniente y protección moderada contra las caídas cara adelante, si bien no son demasiado útiles para asistir a prevenir las caídas cara atrás en pacientes con inconvenientes de equilibrio.

 

Cuando se señala el empleo de un caminador, el fisioterapeuta debe tomar en consideración las necesidades, en ocasiones concurrentes, de suministrar estabilidad y acrecentar al límite la eficacia (empleo de energía) de la deambulación. Los andadores con cuatro ruedas, que tienen ruedas más grandes y frenos, consiguen acrecentar la eficacia de la marcha mas con menor estabilidad lateral.

 

Estos andadores ofrecen el beneficio auxiliar de contar con un pequeño asiento a fin de que el paciente se acomode sobre él si se fatiga. Prevención Aunque ningún estudio prospectivo a gran escala confirmó el efecto del incremento de el ejercicio físico sobre la marcha y la independencia, estudios de cohortes prospectivos consiguieron patentiza contundente que señala que mayores niveles de actividad física contribuyen a sostener la movilidad, aun en pacientes enfermos. Las travesías regulares o bien un modo de vida físicamente activo forman la recomendación más esencial.

 

Los efectos del desacondicionamiento y la inactividad no pueden ignorarse. Un programa de travesía regular a lo largo de treinta minutos al día representa la mejor actividad apartada para sostener la movilidad; sin embargo, probablemente un modo de vida activo con múltiples capítulos de travesías más breves sea equivalente a una sola travesía de treinta minutos de duración.

 

Debe aconsejarse un recorrido donde pasear resulte seguro para el paciente, con incrementos de la velocidad y la duración de la travesía conforme avanza en su práctica. La prevención asimismo incluye adiestramiento de resistencia y de equilibrio. Los efectos del modo de vida activo sobre el estado anímico y la confianza pueden ser tan esenciales como su repercusión sobre la fisiología.

Solventando los problemas de movilidad, sin duda alguna la ayuda de la silla inodoro es un buen soporte para cuidadores y pacientes.

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