Exoesqueleto para niños, Atlas dos mil veinte, el exoesqueleto pediátrico para pequeños con atrofia muscular espinal, ha quedado clasificado seguidamente en los UAE AI and Robotics Awards, los Oscar del planeta de la robótica, concedidos este fin de semana en Dubai. El exoesqueleto es un proyecto desarrollado por Elena García estudiosa del CSIC  y la compañía Marsi Bionics.

Si bien no consiguió el primer puesto, la competición estuvo muy reñida, y el proyecto de España se quedó a solo 2 puntos del ganador, un brazo robótico para personas amputadas desarrollado por Open Bionics.

Exoesqueleto para niños, apoyando a Atlas 2020

Álvaro García, de 5 años, no sabe situar Dubái en el mapa. Mas este miércoles vueló hacía el país asiático para enseñar al planeta de qué manera marcha el primer exoesqueleto para niños destinado a pequeños con atrofia muscular espinal (AME), enfermedad que sufre en su tipo dos y que le impide ponerse de pie y pasear. Un proyecto impulsado por el CSIC y nominado a los premios UAE AI and Robotics Awards for Good, considerados por ciertos especialistas como los Oscars de la robótica, que se entregarán este viernes. Compitió en la categoría de los diseños más renovadores destinados a acrecentar la calidad de vida de la sociedad.

 

Alvaro, ya hace un par de años que probó el aparato y ha vuelto a subirse a él con relativa frecuencia para su perfeccionamiento. Es uno de los once pequeños con atrofia muscular espinal que ha participado en el ensayo clínico, una enfermedad degenerante de las consideradas como extrañas, que en España se diagnostica a uno de cada diez bebés. Afecta a las neuronas de la medula espinal y hace que se atrofien los músculos del cuerpo poquito a poco. El exoesqueleto para niños,  se presentó el pasado junio, pesa doce kilos y está fabricado con aluminio y titanio. Se trata de una armadura que se acopla en las piernas y espalda de los pequeños, y compitió con otros 8 proyectos por el premio, premiado con un millón de dólares americanos, unos novecientos cuarenta y cuatro mil euros.

 

Mas Álvaro es el único que va a viajar a Dubái para enseñar de qué manera pasea merced al aparato. Va a ser su segundo recorrido en aeroplano y va a estar acompañado de su madre, Ana García, de treinta y seis años. García tiene otro hijo, Miguel, de 8 años, con síndrome de Asperger. Ella es administrativa y su marido ingeniero informático. Los 3 se hallan en una clínica del ayuntamiento madrileño de San Sebastián de los Reyes, en la última sesión de rehabilitación de su pequeño ya antes de partir al emirato. Para García, lograr el premio supondría “un empujón al proyecto” que facilitaría su distribución y comercialización.

La atrofia muscular espinal es una enfermedad extraña que afecta a uno de cada diez bebés en España, el exoesqueleto para niños puede ser una gran ayuda. La impulsora del dispositivo es Elena García, estudiosa del CSIC y creadora de la compañía Marsi Bionics. Este es su segundo exoesqueleto, el primero fue un exoesqueleto para tetraplejia. “Es muy apasionante verles caminar. Son pequeños avispadísimos, como habrás visto que es Álvaro, y la dicha se les nota en la cara”. García demanda la carencia de inversión económica institucional de cara al desarrollo de estos proyectos.

El mayor inconveniente brota al materializar las “investigaciones científicas en inventos reales” por el hecho de que no hallan ese apoyo oficial ni tampoco a empresas privadas que corran con los gastos. Ella lanzó la entidad Marsi Bionic para financiar a través de crowdfunding y aportaciones altruistas estas y otras ideas. En la candidatura de Dubái no solo está el exoesqueleto de Álvaro, sino más bien asimismo otros aparatos de Marsi Bionic, mas acepta que este es “el más revolucionario”. En su desarrollo además de esto han intervenido los centros de salud Ramón y Cajal (la capital de España) y San Juan de Dios (Barna).

 

Aparte de optar al premio, en la capital del emirato se presentará la versión más actualizada del exoesqueleto para niños. Está a un paso de conseguir el certificado de distribución CEE y García espera que para finales de año pueda comenzar a comercializarse. Elena coincide con Ana en que el distinción supondría una inyección esencial para poder generar el dispositivo en cadena. “¡Deseo un exoesqueleto en mi casa!”, exclama Álvaro tras su clase de apoyo respiratorio. El primordial inconveniente de los pequeños con AME es que al no estar erguidos, cualquier constipado o bien gripe puede tener consecuencias considerablemente más graves que para el resto. Elena Pinzón, fisioterapeuta de la Fundación DACER donde Álvaro asiste a la terapia, explica que el exoesqueleto sería de mucha ayuda por el hecho de que “los pulmones tendrán más espacio. Tendrá más fuerza para suprimir las secreciones… En suma, ganará más control postural y calidad de vida”.

La rehabilitación es vital para los músculos de los pequeños con AME pues ralentiza su atrofia. Álvaro asiste a terapia 3 veces a la semana y conforme su madre ha evolucionado mucho desde pequeño gracias a ella

 

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ya presentó en la capital de España su exoesqueleto destinado a asistir a pequeños de entre tres y catorce años con atrofia muscular espinal en el 2016. Con un peso de doce kilogramos, este aparato está fabricado en aluminio y titanio y podría asistir a los cerca de quinientos pequeños en el planeta que en la actualidad sufren esta enfermedad. “Su empleo diario contribuiría a una mejora de su calidad de vida, autonomía y también independencia”, apunta la estudiosa del CSIC Elena García, que participa en el proyecto.

 

Se trata de una investigación multidisciplinar en la que cooperan el CSIC, la compañía tecnológica Marsi Bionics y los centros de salud Ramón y Cajal (la capital española) y San Juan de Dios (Barna). Estas entidades, con la ayuda de los equipos médicos, la Fundación para la Atrofia Muscular Espinal en España y las familias que han cooperado en pruebas y ensayos, han logrado desarrollar la tecnología precisa a fin de que el exoesqueleto se pueda amoldar a las necesidades de estos pequeños. Este dispositivo, en consecuencia, cuenta con músculos artificiales capaces de amoldarse de una manera autónomo y también inteligente a esta enfermedad, cuyos efectos en las articulaciones y el resto del cuerpo evolucionan transcurrido un tiempo.

 

Cerca de quinientos pequeños sufren atrofia muscular espinal en el planeta, el exoesqueleto para niños puede ayudar a muchos pequeños. El exoequeleto para niños, está formado por unos largos aguantes acomodables a las piernas y al leño del pequeño que, además de esto, cuentan con unos motores que aportan movimiento y fuerza a fin de que los infantes puedan pasear. Cuenta asimismo con sensores, un supervisor de movimiento y una batería con una autonomía de 5 horas.

 

El proyecto, que se ha desarrollado durante un par de años, podría asistir no solo a los pequeños con atrofia muscular espinal, sino más bien asimismo a otras enfermedades, como la parálisis cerebral, que resultan en exactamente el mismo problema: la pérdida de la capacidad de pasear. En suma en España hay ciento veinte personas perjudicadas por nosologías que derivan en una pérdida de la marcha en la niñez, y diecisiete millones de personas a nivel del mundo.

 

“Las familias precisan este exoesqueleto ya, para ellas el tiempo es oro por el hecho de que en la vida de estos pequeños se genera una progresiva degeneración de su calidad de vida y su supervivencia”.

A muchos científicos se les acostumbra a consultar por el motivo que les llevó a dedicar tantas horas de estudio, trabajo y dedicación a su tema de investigación. En la mayor parte de casos, horas de vida social y familiar son hipotecadas para lograr unos resultados que justifiquen tantos sacrificios. Ciertos charlan del prestigio de llegar a ser un académico reputado, otros escogen el dinero, y los hay que reconocen que no saben vivir de otra forma.

Los pequeños con atrofia muscular ven esperanza en el exoesqueleto para niños

 

No obstante, en situaciones exageradamente extrañas ciertos de estos científicos tienen la fortuna de que su motivo les halle a ellos primero. Elena García, estudiosa primordial del CSIC y creadora de Marsi Bionics puede contar esta historia: “Hice mi tesis sobre la estabilidad de los robots paseantes. En un comienzo, íbamos a enfocar todo ese conocimiento a acrecentar la fuerza de los trabajadores en la industria pesada. Mas en ese instante conocimos a Daniela”.

 

Daniela  era por aquel entonces una pequeña de seis años con una tetraplejia severa debido a un accidente de tráfico; una situación que con prácticamente toda seguridad la dejaría postrada en una silla de ruedas a lo largo del resto de su vida. Tras Daniela y los pequeños en estas situaciones, prácticamente siempre y en toda circunstancia se halla una familia, que busca en los científicos una solución que sirva para atenuar esta clase de desgracias.

exoesqueleto para niños

 

 

 

Tras mucho trabajo de laboratorio y un proyecto financiado con fondos del Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO), los estudiosos dirigidos por Elena García consiguieron resultados positivos y un exoesqueleto listo para ser probado. ATLAS dos mil veinte, como tiene por nombre el prototipo, contaba con esenciales mejoras que dejaban un cuarenta por ciento de reducción energética, articulaciones inteligentes capaces de supervisar la rigidez y, lo más valioso, la satisfacción de hacer pasear a una pequeña tetrapléjica de nuevo. Conforme el INE (Instituto Nacional de Estadística), más de dos con cinco millones de personas, solo en España, padecen de inconvenientes relacionados con la movilidad, mas, y si bien existen modelos de andadores mecanizados dedicados a la rehabilitación, no hay soluciones enfocadas para el tratamiento de los pequeños.

Atlas 2020 el exoesqueleto para niños

 

ATLAS dos mil veinte, el exoesqueleto para niños,  es un complejo armazón de 9 kilogramos de peso compuesto por cables y motores que se sirve de múltiples géneros de sensores (fuerza, presión, temperatura, …) para poder descifrar las pretensiones del portador y asistirle en los movimientos que este desee hacer. Lo que en un comienzo puede parecer trivial, se transforma en un reto formidablemente complicado cuando se tiene presente el equilibrio y la seguridad del paciente. En muchos de los casos, los pacientes que están controlando el exoesqueleto pueden tener movimientos indeseados o bien espasmódicos. Para asegurar la seguridad del portador, el robot debe caer en la cuenta de estos movimientos no deseados y evitarlos. Se prevé que en un futuro esta clase de dispositivos puedan ser suficientemente lúcidos para sostener la estabilidad del paciente aun ante alteraciones como tropiezos o bien caídas.

 

Para asegurar la seguridad del portador, el robot debe percatarse de sus movimientos no deseados

 

Los especialistas en la materia coinciden en que el proceso de adaptación de este género de dispositivos a sus portadores es el enorme reto para las próximas décadas. Estudiosos de todo el planeta trabajan duro para reducir el tiempo de adaptación de esta clase de robots portátiles. Pasar de meses de adiestramiento a dos sesiones puede ser uno de los elementos clave para la instauración de esta nueva tecnología. Dar al exoesqueleto pediátrico, la capacidad de auto-calibrarse puede ser singularmente interesante y preciso para los pequeños que, conforme van medrando, precisan acrecentar la potencia y habilidad del propio traje.

 

Otro de los grandes retos de esta prometedora tecnología es la enorme cantidad de energía que se precisa para nutrir un dispositivo de estas peculiaridades, pese a procurar reducir el consumo energético utilizando la inercia del propio portador para moverse. Los exoesqueletos pediátricos, como ATLAS dos mil veinte se sirven de baterías localizadas en la espalda del portador (generalmente en forma de mochila) que han de ser cambiadas cada 2 horas de empleo intensivo. Su recarga precisa de un tiempo prolongado y, por ende, son precisas múltiples de estas pilas gigantes, para ser intercambiadas y asegurar de este modo el empleo continuado del traje.

Un avance para la movilidad de los niños con atrofia muscular, el exoesqueleto pediátrico

 

 

Los dispositivos como ATLAS dos mil veinte, incluso con sus restricciones semejan tener un futuro prometedor, si bien sus principios no son nada simples. Como comenta Elena García, “tenemos a los médicos que lo quieren y los pacientes que lo precisan mas, como siempre y en todo momento, nos falta el dinero. Los fondos de capital peligro, paradójicamente, no toman peligros. Prefieren invertir solo en el momento en que un médico está presto a prescribir esta clase de productos”, agrega la estudiosa.

 

No obstante, para poder llegar a ser prescriptos, estos dispositivos precisan estar probados en clínicas y centros de salud a lo largo de un período temporal notable. Este proceso requiere esmero, mas, sobre todo, mucho dinero. Marsi Bionics ha logrado este apoyo por medio de proyectos europeos de investigación, y incluso con todas y cada una de las trabas prevé que va a poder contar con el marcado CE (preciso para comercializar productos).

 

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