La cuidadora y el cuidador marcan el inicio de sus existencia desde, el principio de los tiempos. Los contenidos de los Cuidados de Enfermería actuales, sus peculiaridades y elementos, hacen a la historia, clave imprescindible para la entendimiento de la profesión enfermera.

 

Debemos en consecuencia recobrar la memoria histórica de la cuidadora de enfermería, con una concepción activa y reflexiva que nos asista a edificar el futuro. Deberemos remontarnos para esto a las prácticas cuidadoras, que en todas y cada una de las etapas han estado vinculadas a la conservación de la especie humana.

 

Las prácticas de cuidados relacionadas con los determinantes espacio-temporales, han sido asumidas de forma preferente por la mujer durante la historia, primero en el campo familiar y después en otros campos. Existiendo por ende un paralelismo entre la evolución del papel de la mujer en la sociedad y el de los cuidados, ha sido considerada como “el espéculo en el que se refleja la situación de la mujer mediante los tiempos”

 

 

Podemos decir que los elementos del cuidado han sido una incesante histórica puesto que desde el principio de la humanidad brotan con carácter propio y también independiente para asegurar la continuidad de la vida y enfrentarse a la enfermedad y la muerte.

 

En este sentido la significación histórica de los ” cuidados “, es tan obvia como la propia existencia del hombre, con tiempos de larga duración y estructuras profundas y estables, sin postergar las adaptaciones coyunturales oportunas.

 

En conclusión: aprender nuestra existencia como pensadores y hacedores de Cuidados de Enfermería, con relación a un todo y a sus múltiples y también interesante relaciones.

 

En este sentido tiene una suma importancia ahondar y comunicar a nuestros pupilos el interés por la investigación histórica con el objetivo de salvar el pasado y crear para el futuro.

cuidadora

 

LOS ORÍGENES DE LA CUIDADORA  DE ENFERMERÍA.

 

 

Los genuinos orígenes de la cuidadora de  enfermería son difíciles de concretar. Las actuaciones más primitivas para, “entregar cuidados”, era una noción ligada a cualquier forma de vida y administrar cuidados puede considerarse inseparable de la noción de supervivencia de los humanos, de la continuidad de la vida en conjunto, del desarrollo y mantenimiento de la vida.

 

Cuidar es por lo tanto ” preservar la vida, abasteciendo de necesidades imprescindibles para la vida, que se manifiestan de diferentes formas conforme los conjuntos y civilizaciones

 

Aplicar un punto de vista histórico a los orígenes de las actividades de cuidar, supone remontarnos a las incesantes de civilización derivadas de las necesidades básicas del humano. Es bien difícil identificar y describir de forma conveniente los orígenes precisos de la enfermería, puesto que no sabemos prácticamente nada de la actividad de la cuidadora enfermera en la prehistoria.

 

 

Los hombres del periodo Paleolítico, fundamentalmente cazadores, que habitaban al aire libre o bien en grutas tras haber logrado el dominio del fuego, configurarán una organización social, unas ideas mágico-religiosas, unas prácticas alimenticias y de conservación de la especie diferentes a las de los hombres del Neolítico que conocían la agricultura, la porcelana y vivían en un sitio fijo.

 

La revolución Neolítica, se identifica por el paso de la depredación a la producción y nos ubica en las coordenadas de las “prácticas de los cuidados” o bien de la actividad de cuidar, que se hallan inmersas en el conjunto y se hallas desprovistas de premeditación y también personalidad.

 

Entre los descubrimientos Paleolíticos fue el fuego, que tuvo una enorme repercusión sobre los elementos básicos que forman la práctica de los cuidados, puesto que su empleo altera materia y comestibles, lo que al lado del calor y la luz contribuye a la conservación del conjunto y la especie objeto de estas actividades, sin olvidar las connotaciones mágico-religiosas que le da la transformación social.

 

Progresivamente se marchan incorporando a la práctica de los cuidados elementos psicológicos y culturales deslizados de las prácticas meramente intuitivas, los cuidados empezaron a ejercerse conforme un plan, usando medios de manera consciente útiles basados en el conocimiento de las condiciones naturales del conjunto el medio y los fenómenos climatológicos.

 

 

Podemos decir que en el “término prehistórico de ayuda” se incluye un cierto grado de individualización y planificación.

 

Los orígenes de las prácticas de cuidados se relacionan de forma directa con las actividades de nutrición y de conservación del conjunto, ligadas a los aspectos de supervivencia descubiertas por tanteos, ensayos y fallos, este conocimiento de la naturaleza, desarrollándose forma un patrimonio de ritos y opiniones en el seno del conjunto.

 

Las diferencias y particularidades biológicas, determinan en esta temporada la participación y el reparto de actividades,  de la actividad de cuidar de las peculiaridades biológicas femeninas, a las que se asignaban actividades como:

 

. El mantenimiento del fuego, preparación de comestibles, calor y prácticas para fomentar bienestar y alivio.

 

.              La recolección de vegetales, lo que implica selección de comestibles,  conocimiento y por lo tanto con los cuidados.

 

.              El cuidado de las gestantes, de los partos y la progenie para asegurar la continuidad de la especie y la vida.

 

 

Así se fue produciendo un extenso “cuerpo de conocimientos” basado en principios activos de las distintas especies vegetales que podían ser usadas de diferentes formas, las plantas formaron la base de todas y cada una de las prácticas curativas y cuidadoras mejorando la actividad desarrollada por las mujeres.      De esta forma el saber experimental que se configura a través de la práctica de estas labores asignadas establece el valor social de los cuidados de supervivencia proporcionados por las mujeres de las primeras comunidades prehistóricas.

 

Con posterioridad el animismo abrió las puertas al planeta espiritual. De este modo la creencia en espíritus buenos y malos influyó decisivamente en el desarrollo de los conocimientos, lo que por su parte fue determinando el campo de actuación de las “practicas de cuidados femeninos” que se relacionan con la gestación, parto amamantamiento, protección de la progenie, nutrición y cuidado general del conjunto.

 

 

LA CUIDADORA EN LAS PRIMERAS CIVILIZACIONES

 

La información sobre la práctica de los cuidados en las primeras civilizaciones, procede esencialmente de los papiros, escritos sobre los siglos XX y XV a C.

 

 

Muchos de ellos conjugan invocaciones mágicas, exorcismos, rituales sagrados y concepciones astrológicas, mezcladas con prescripciones racionales y claros conocimientos higiénicos y quirúrgicos.

 

Podemos clasificarlos en 2 grupos:

 

* Papiros cuya información se refiere a campos específicos de la salud.

 

* Papiros con textos inconexos.

Los conocimientos sobre los  cuidados, tenía el pueblo Egipcio eran extensos, se efectuaba en el campo familiar, con lo que por norma general era practicado por las mujeres, sirvientes y esclavos, excepto las recetas compuestas por las reinas, según  textos egipcios.

 

El estatus de la mujer egipcia era pero elevado que en otros países orientales, gozaban de libertad y dignidad notables y en el hogar tenían una situación de autoridad y también relevancia. Por medio de los manuscritos sabemos que los varones no practicaban la obstetricia, campo que estaba a cargo de las comadres.

 

 

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