La cuidadora de ancianos, observará a diario, que el sueño de los mayores es diferente. Se estima que una tercera parte de la vida se pasa durmiendo, puesto que el sueño es esencial para el mantenimiento de las funciones anatómicos, singularmente las cerebrales.

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El sueño se establece en un ciclo regular de actividad anatómico que se conoce como “circadiano” y que aparte del sueño-vigilia regula la tensión, la secreción de determinadas hormonas como la cortisona o bien la temperatura anatómico, entre otros muchos.

El ciclo sueño-vigilia normal se genera de forma espontánea y periódica cada veinticuatro horas, con dos fases de sueño: la fase REM de movimiento veloz de ojo (del inglés Rapid Eye Movement) y la fase no REM, que se repiten cuatro-cinco veces cada noche. La fase no REM es la reparadora; en ella hay múltiples fases: la 1 y la dos son las de transición de la vigilia, superficiales; la tres y la cuatro son las más profundas. La fase REM es en la que se generan los sueños y es singularmente esencial en el estado cognitivo.

Durante la vida, la estructura del sueño se altera, la duración total del sueño reduce gradualmente, puesto que desde los cincuenta-sesenta años se duerme menos tiempo, con un sueño de peor calidad, al cursar este con usuales interrupciones. De esta forma, en líneas generales, el anciano acostumbra a dormir un promedio de seis horas nocturnas y 1-dos horas diurnas en frente de las siete-ocho horas nocturnas de un adulto no anciano. Si bien en el anciano se alarga el tiempo que pasa en cama, estando un promedio de ocho,5 horas en ella. Aumenta el número de siestas a lo largo del día y hay una mayor somnolencia y fatiga diurnas.

Cuidadora de ancianos, vigilando el sueño

 

Si bien existen múltiples definiciones académicas, en términos prácticos, este trastorno del sueño por defecto se puede acotar como “una complejidad para conciliar el sueño o bien para sostenerlo o bien aun un despertar precoz, acompañados de una sensación deficiente o bien no reparadora, que se presenta cuando menos tres veces en una semana a lo largo de un mínimo de 1 mes, con las consecuentes repercusiones sobre la vigilia diurna, suficientemente graves para entregar sitio a cansancio diurno y otros síntomas observables.”

Los trastornos del sueño son inconvenientes usuales y también esenciales en el anciano y de ellos el más relevante es el insomnio. Más del cincuenta por ciento de las personas mayores de sesenta y cinco años que viven en su domicilio refieren tener inconvenientes frecuentes con el sueño cuando se les pregunta, llegando a lograr cifras de cerca de dos de cada tres en el caso de ancianos institucionalizados.

Aunque es reconocido que el sueño reconstituye y repara y que la consecuencia más esencial de la carencia de sueño es un incremento de la somnolencia diurna, su relevancia reside asimismo en que incide en el estado general de salud ocasionando irritabilidad, mal humor, falta de concentración, deterioro de la memoria y, por lo tanto, una mengua de la salud física y mental, con un intenso efecto negativo sobre la calidad de vida del anciano. Se asocia, además de esto, a un acreciento de la morbimortalidad a raíz de una minoración del grado de alarma, ocasionando, por servirnos de un ejemplo, accidentes de tráfico, familiares, caídas, etcétera

Además, no se debe olvidar que estas perturbaciones del sueño provocan un empleo más bien indiscriminado de medicamentos para dormir, dando sitio a entre las causas más frecuentes de reacciones desfavorables a medicamentos entre los ancianos.

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El insomnio se puede clasificar de múltiples formas, teniendo singular interés práctico valorarlo en función de su severidad, duración y instante de comienzo durante la noche. Así, se charla de:

Insomnio transitorio: su duración es inferior a una semana. Acostumbra a ser autolimitado y con un claro desencadenante, que en el caso de los ancianos, acostumbran a ser los cambios de domicilio o bien dormitorio o bien las enfermedades agudas intercurrentes.

Insomnio de corta duración: su duración se sostiene a lo largo de un máximo de tres-cuatro semanas. Habitualmente su factor desencadenante es un trastorno cariñoso-sensible, como la perdida de un ser querido o bien inconvenientes con familiares o bien amigos. Esporádicamente esta ocasionado por inconvenientes orgánicos agudos graves. Hay que tener en consideración que muchos de ellos pueden cronificarse.

Insomnio crónico: es aquel que tiene una duración mayor de cuatro semanas, aun pudiendo perdurar meses o bien años. Si bien ciertos tienen una causa orgánica identificable, acostumbran a proponer inconvenientes tanto de severidad para conocer su causa. En este conjunto se incluye el causado por medicamentos, alcohol, trastornos sicológicos, perturbación del ritmo vigilia/sueño y el llamado insomnio “condicionado”, que se identifica por tratarse de sujetos que tienden a dormirse en ciertas situaciones, como por poner un ejemplo al ver la T.V., presentando después contrariedades para conciliar el sueño de noche.

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Insomnio de conciliación o bien precoz: aparece al principio de la noche y se considera cuando se tarda en conciliar el sueño más de media hora. Puede ser debido a nosología deseosa, comidas demasiado rebosantes en la noche, calor excesivo en la habitación, preocupaciones recientes o bien consumo de tóxicos.

Insomnio intermedio: se padecen despertares usuales a lo largo de la noche, si bien se haya dormido bien al comienzo. Esta clase de insomnio es usual en los síndromes dolorosos, en el síndrome de piernas inquietas, en enfermedades prostáticas, en las insuficiencias cardiorespiratorias y en distintos cuadros psiquiátricos.

Además, con la edad, ocurren cambios en el reloj biológico o bien ritmo circadiano, de tal modo que conforme se avejenta este se avanza, generando un adelanto de la fase de sueño, por eso muchos ancianos se quejen de despertarse pronto por la mañana y ser inútiles de regresar a dormirse. Estas personas comienzan a sentir sueño al final de la tarde, en torno a las veinte-veintiuno horas, despertándose de madrugada. Por esto, si bien retrasen su hora de acostarse, proseguirán despertándose de madrugada, lo que quiere decir que solo duermen unas cinco-seis horas, conforme su reloj biológico adelantado. Estos ancianos requieren como mejor tratamiento la exposición a la luz solar al mediodía o bien primera hora de la tarde.

Síndromes relacionados con el sueño, que la cuidadora de ancianos puede observar

Como trastornos primarios del sueño de elevada frecuencia en el anciano que pueden manifestarse como insomnio con usuales despertares nocturnos y somnolencia diurna, cabe destacar:

Síndrome de Apnea del sueño (SAS): si bien en estos casos la hipersomnolencia diurna es más habitual, los pacientes pueden manifestar como protesta primaria el insomnio. Ocurre en un veintiocho por ciento de los varones y un diecinueve por ciento de las mujeres mayores de sesenta y cinco años. Son individuos que no pueden respirar a lo largo del sueño, con capítulos de cese de la respiración (apnea) que pueden perdurar de diez segundos hasta 1 ó dos minutos. La carencia de respiración provoca despertares precoces o bien un sueño poco reparador. Pueden existir desde diez hasta más de cien capítulos de apnea por hora de sueño. Ha de ser previsto en ancianos, sobre todo varones que roncan, obesos, hipertensos, con un sueño fragmentado y no reparador que presenten lentitud mental y falta de concentración. Su relevancia se encuentra en que estos pacientes tienen un peligro aumentado de morbimortalidad cardiaca y cerebrovascular. Frente a la sospecha, sería recomendable remitirlos a la consulta de un neumólogo para conocer sus causas, valorar una investigación polisomnográfico y establecer un tratamiento, bien sea higiénico, como perder peso, farmacológico, mecánico a través de un aparato de presión continua positiva en la vía aérea (CPAP), o bien aun quirúrgico, conforme su origen y gravedad.

Síndrome de piernas inquietas: aparece ya antes de dormir y se identifica por una emergencia irreprimible de desplazar las piernas, lo que le fuerza a mudar de situación permanentemente, complicando la conciliación del sueño, tanto del paciente como de su acompañante de cama. Acostumbra a asociarse a las mioclonías nocturnas, que son movimientos periódicos de las piernas mientras que se duerme, de dos-cuatro segundos de duración y repetidos cada veinte-cuarenta segundos. Cada movimiento va seguido de un breve despertar. Ocurre en un treinta-cuarenta y cinco por ciento de los ancianos. Si se manifiestan con clínica, se descartarán entre otras muchas causas la insuficiencia nefrítico, diabetes, enfermedad de Parkinson o bien efectos de medicamentos. Su tratamiento es bien difícil y con efectos variables.

 

Muy frecuentemente el inconveniente del sueño se debe a otros problemas; son los trastornos del sueño secundarios:

Enfermedades médicas: cualquier enfermedad suficientemente grave puede romper el ciclo vigilia/sueño. Los mecanismos frecuentes que pueden ocasionar insomnio son el dolor, como en enfermedades neoplásicas o bien osteoarticulares; la disnea, como en enfermedades cardiorespiratorias; el incremento de la frecuencia urinaria o bien nicturia (un veinte por ciento de los despertares de sobra de cinco minutos en los ancianos es ocasionado por el deseo de mear); enfermedades endocrinas o bien prostáticas; reflujo gastroesofágico que causa ardor de estómago; y otros muchos.

Empleo de medicamentos y otras sustancias: prácticamente todos los medicamentos pueden afectar al sueño. Se debe tener en consideración que la mayor parte de los ancianos toman una o bien más medicaciones y sus efectos se pueden sumar e inclusive multiplicar, bien pues los medicamentos actúen de manera directa sobre el sueño, como en el caso de la teofilina, los antihipertensivos de acción central, la fenitoína, los betabloqueantes o bien el empleo crónico de medicamentos tranquilizantes o bien hipnóticos, bien mediante mecanismos farmacológicos indirectos como la nicturia que ocasionan los diuréticos o bien la hipoglucemia por mal ajuste de los antidiabéticos orales.

El alcohol, el tabaco, la cafeína y el chocolate son estimulantes cuya acción puede perdurar más de doce horas. Si bien existen alteraciones individuales, los ancianos, a raíz de su metabolismo, acostumbran a ser más sensibles a sus efectos.

Se incluyen asimismo hábitos perjudiciales de sueño, factores ambientales, inconvenientes sociales, situaciones de agobio o bien falta de adaptación a cambios en el modo de vida.

Ciertos ancianos o bien sus familiares y la cuidadora de ancianos, piensan equivocadamente que la somnolencia diurna es normal en la vetustez, tal como piensan que las personas mayores precisan dormir menos, con lo que puede influir en que no notifiquen de sus inconvenientes a su médico. Esto hace que, al lado de que los ancianos acostumbran a sobrestimar o bien subestimar la duración y calidad de su sueño, sea en ocasiones bien difícil advertirlos y por consiguiente establecer su tratamiento. En otras ocasiones los cuidadores piensan que la persona mayor debe acostarse temprano y despertarse tarde, con unas esperanzas desmedidas respecto el sueño de los mayores.

Por todo ello en las personas mayores debe confirmarse que verdaderamente exista insomnio y con la cooperación del paciente, sus familiares y  (de manera especial si conviven con el anciano) y la cuidadora de ancianos, se debe descubrir lo siguiente:

Revisar el número de horas que se duerme durante todo el día y sumarlas. Valorar si la demanda procede del paciente, la familia o bien los cuidadores; si lo que se pretende es que duerma un número excesivo de horas.

Descubrir a qué hora se acuesta, puesto que si es temprano es lógico que se despierte a las cuatro ó cinco de la mañana. Que una persona anciana duerma una media de 6 horas al día es suficiente, con todas y cada una de las diferencias individuales posibles. A veces puede pensar que no duerme, tal como asimismo la familia y los cuidadores, por el hecho de que se acuesta temprano y duerme a lo largo del día. En las instituciones en ocasiones se pretende que duerman demasiado.

La cuidadora de ancianos  debe identificar si existen enfermedades físicas o bien psíquicas que provoquen o bien favorezcan el cuadro. Investigar todas y cada una de las medicaciones que consuma el paciente, aun productos de parafarmacia, herbales o bien naturales, que pueden estar repercutiendo en el sueño. Es conveniente revisar si sufre de un trastorno prostático, existen cuadros dolorosos o bien toma diuréticos, padece de insuficiencia cardiorrespiratoria, toma broncodilatadores, etcétera

Se tiene que interrogar  al anciano, si observa ronquidos, pesadillas, bruxismo (rechinar de dientes), tirones en las piernas o bien movimientos bruscos en cama.

El dialogo es importante, la cuidadora de ancianos debe consultar al paciente si tiene contrariedades para conciliar el sueño, si sufre despertares tempranos por la mañana o bien si los despertares son múltiples durante la noche.  a cuidadora de ancianos, debe interrogar de qué manera se siente por la mañana y a lo largo del día y si precisa de siestas. También, se debe descubrir si se automedica y las rutinas que prosigue al acostarse y levantarse. Es útil la realización de un “diario del sueño” donde se reflejen estos aspectos a lo largo de las veinticuatro horas del día en un periodo de dos a tres semanas.

Los estudios en el anciano se aconsejan en situaciones singulares, como en el caso de duda, a lo largo del estudio de las apneas del sueño o bien del síndrome de piernas inquietas.

 

Conclusiones para la cuidadora de ancianos

Así, el diagnóstico del insomnio no se fundamenta únicamente en la cantidad de horas dormidas, sino más bien en la existencia de signos derivados de la deprivación de sueño a lo largo del día. De esta manera, si el paciente se siente fatigado, se duerme con facilidad, tiene falta de concentración o bien aparecen perturbaciones sicológicas o bien enfermedades físicas relacionadas, se va a poder meditar que verdaderamente el paciente sufre un trastorno del sueño.

Al revés, si bien el paciente refiera perturbaciones subjetivas del sueño, si a lo largo del día se muestra activo, cooperador y sin la necesidad de dormir, se estimará que el paciente ha tenido un “sueño reparador”, suficiente para el mantenimiento de la homeostasis de sus funciones orgánicas y sicológicas, prescindiendo de las protestas subjetivas de “pocas horas dormidas”.

Consejos para la cuidadora de ancianos y familiares

 

El tratamiento del insomnio depende de los factores precipitantes: alivio del dolor, control de la ansiedad y de la depresión, tratamiento de la disnea y de la micción nocturna, control de la acidez y del reflujo gastroesofágico, etcétera

En todo caso es preciso hacer la llamada higiene del sueño, una serie de consejos para lograr un sueño efectivo y reparador. Estos son:

 

  • Evite las comidas pesadas un poco antes de acostarse. Por otra parte, tampoco debe acostar al anciano con apetito.
  • Evite los estimulantes como la cafeína, el té y el chocolate por lo menos seis horas ya antes de dormir.
  • Evite tomar alcohol un poco antes de la hora de dormir. Mientras que en un inicio puede a dormirlo, el alcohol sostiene su cerebro en un sueño superficial y poco reparador.
  • Evite la nicotina a lo largo de la noche. Esto incluye tanto el tabaco como sistemas para parar de fumar como los parches de nicotina. La nicotina es un estimulante, como la cafeína. Los fumadores con frecuencia tienen inconvenientes para dormir por el hecho de que la duración de una buena noche de sueño es mayor que lo que sus cuerpos desean resistir sin un cigarro y se despiertan temprano debido a la carencia de nicotina.
  • Haga que el anciano realice ejercicio en las primeras horas del día, de forma regular; evítelo inmediatamente antes de irse a dormir.
  • Acuéste al anciano y despiértelo a exactamente la misma hora todos y cada uno de los días (no haga siestas o bien, en cualquier caso, procure que no duren más de treinta minutos).
  • Que el anciano de uso de  la cama solamente para dormir.

Alguno de los consejos, que la cuidadora de ancianos puede facilitar a  los mayores son:

No convierta el  tiempo en cama en el tiempo de solucionar sus inconvenientes. Haga una lista de las cosas que debe hacer al día después y después intente quitarlas de su psique.

Si no puede conciliar el sueño tras veinte minutos, levántese de la cama y realice una actividad sosegada como leer o bien percibir música.

Duerma solo lo preciso para encontrarse descansado y despejado al día después. Limite la presencia en cama a un máximo de ocho horas.

Procure que el dormitorio sea sosegado y sin exceso de luz, con una temperatura agradable. Resulta conveniente dormir en una cama cómoda y con un pijama conveniente, que no apriete y no dificulte los movimientos.

No se esmere demasiado en procurar dormir; si tras unos treinta minutos de estar en cama es inútil de conciliar el sueño, levántese y realice alguna actividad relajante como leer, darse una ducha de agua tibia o bien percibir música hasta el momento en que sienta nuevamente sueño. Evite mirar continuamente qué hora marca el reloj.

La cuidadora de ancianos, debe limitar la ingesta de líquidos, en los mayores, anterior a irse a la cama, de este modo evitara los despertares nocturnos para ir al baño.

 

Únicamente cuando lo precedente no haya dado desenlace se recurrirá a los tratamientos farmacológicos, siempre y en todo momento bajo prescripción y control médico.

Uno de los temas a tratar sobre este problema, son los farmacos que ayudan al sueño. La cuidadora debe conocer que la toma de benzodiacepinas de vida media corta o bien de otros medicamentos, aparte de efectuarse a la menor dosis posible, se prescribirá únicamente en el caso del insomnio transitorio o bien de corta duración, o en un corto plazo en el insomnio de tipo crónico, de forma intermitente, puesto que el empleo de tales tratamientos de forma prolongada puede entregar sitio a dependencias farmacológicas y empeorar los inconvenientes para conciliar y sostener el sueño.

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Lo que debes saber como cuidadora de ancianos

Lograr que una persona con Alzheimer se acueste puede ser complicado si no hay una planificación previamente en tanto que pueden estar inquietas, agitadas o bien de mal humor.

Limitar las horas de siesta, efectuar ejercicio ligero a lo largo del día y establecer un tono quieto a la noche puede asistir a conciliar el sueño.

Las personas pueden padecer alucinaciones y/o desvaríos, lo mejor en un caso así es sosegarlas si tienen temor y distraerlas con otro tema.

Consejos prácticos

Animar a la persona a hacer ejercicio ligero a lo largo del día y limitar las siestas que hace a lo largo del día a unos veinte-treinta minutos; de todas y cada una maneras el cansancio excesivo es contraproducente, en tanto que aumenta la ansiedad y el nerviosismo.

 

Sueño-demencia

La cuidadora de ancianos debe Intentar programar, a horas tempranas del día las actividades que requieren esmero físico. Por poner un ejemplo, la higiene puede ser efectuada por la mañana.

Establecer un tono quieto y apacible en la noche para conciliar el sueño. Sostenga las luces bajas, suprima los ruidos fuertes, e inclusive ponga música relajante si semeja que la persona la goza.

Intentar establecer que la hora de acostarse sea aproximadamente al tiempo todas y cada una de las noches, desarrollando una rutina en el momento de acostarse, en tanto que puede facilitar el establecimiento del sueño.

Limitar el consumo de cafeína, té y chocolate por la tarde-noche. Se tiene que eludir el consumo de alcohol.

Si la obscuridad amedrenta o bien desorienta a la persona, emplear lámparas a la noche en el dormitorio, en el corredor y en el baño.

Conforme la enfermedad avanza, las personas pueden padecer alucinaciones y/o desvaríos. Las alucinaciones ocurren en el momento en que una persona ve, oye, huele, degusta o bien percibe algo que no existe. Los desvaríos son opiniones falsas que la persona considera que son ciertas.

En ocasiones, las alucinaciones y los desvaríos son síntomas de una enfermedad física. Es esencial comunicar este hecho al médico, a fin de que descarte un inconveniente físico que cause o bien favorezca las alucinaciones o bien desvaríos. Asimismo pueden ser ocasionadas por determinados medicamentos o bien combinación de ellos.

La cuidadora de ancianos, debe evitar discutir con la persona sobre lo que ve o bien oye, para ella lo que experimenta es real. Sosiéguela si tiene temor.

Trate de distraer a la persona con otro tema o bien actividad. En ocasiones llevarla a otro cuarto o bien salir a pasear puede asistir.

Apague la T.V. cuando estén presentando programas violentos o bien perturbadores, o bien que le evoquen situaciones bien difíciles o bien desapacibles. Es posible que la persona con Alzheimer no sea capaz de distinguir entre un programa de T.V. y la realidad.

Asegure que la persona está segura y fuera de riesgo y que no tiene acceso a ningún objeto que podría emplear para hacerle daño a alguien o bien a sí mismo.

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