Berrinches, el día a día de los padres en determinados ciclos de la vida del niño. Si eres cuidador, madre o padre de un pequeño pequeño, probablemente hayas soportado sus enfados. En el momento en que un pequeño pequeño llora, chillando, tirando cosas o bien pataleando y pegándole, se siente bastante desvalido. Los enfados ocurren cuando los pequeños se sienten apabullados por la imposición de normas o incluso cuando se sienten frustados por no poder realizar algo por ellos mismos.

Mas no todos y cada uno de los pequeños se desarrollan al mismo ritmo y los berrinches desaparecen con el tiempo. Cerca de los ocho o bien nueve años, la mayor parte de los pequeños han aprendido a manejar las conmuevas fuertes. Han desarrollado habilidades del lenguaje para expresar sentimientos como la frustración y la rabia. Han aprendido a negociar.

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Control de impulsos Solucionar inconvenientes Retrasar gratificación Negociar Comunicar deseos y necesidades Saber qué se espera en una situación dada Ciertas de estas habilidades son más bien difíciles para los pequeños con desafíos del funcionamiento ejecutivo. Y recuerde que los pequeños con contrariedades de funcionamiento ejecutivo pueden hacer enfados sencillamente pues lidia con considerablemente más frustración que otros pequeños. ¿Marchan los enfados? Los pequeños que ya pasaron la edad de las pataletas y los berrinches, pueden haberse dado cuenta de que estas les marchan.

Si le da a su hijo lo que solicita para finalizar con el enfado de los berrinches, está fortaleciendo esa conducta sin percatarse. ¿Su hijo de cuarto grado hace un enfado cuando no logra lo que desea o bien cuando algo es particularmente bien difícil para él? Es posible que necesite ayuda para aprender a supervisar sus conmuevas y comunicar sus sentimientos de una forma más madura.

Usted puede precisar asegurarse que no le está respondiendo de una forma que lo incita a proseguir teniendo pataletas. Para asistirlo, precisa hacer 2 cosas: primero, comprender de dónde viene esta conducta y qué la desencadena. Segundo, precisa asistirlo a desarrollar la habilidad que le falta, en lugar de fortalecer su conducta menos madura de hacer enfados.

Comprender los detonantes Para manejar los enfados, el paso inicial es identificar qué los detona. Después, considere las formas en las que el entorno se puede mudar para reducir la incidencia de estos estallidos. La mayoría de los pequeños que tiene enfados usuales, los tienen en situaciones de forma fácil predecibles: cuando hay que hacer la labor, en el momento de dormir, cuando es hora de parar de jugar, Los berrinches son predecibles, hay que saber observar a los niños y tener previsión de los berrinches.

Berrinches, superarlos con paciencia y no ceder

“El disparador de los berrinches es, generalmente, decirles que hagan algo que no tienen ganas de hacer o bien que paren de hacer algo que están disfrutando”. Adelantar esos disparadores y alterarlos a fin de que sean más simples de admitir por su hijo, es una forma de suprimirlos. ¿Su hijo explota cuando le afirma que es tiempo de que pare de jugar el juego y venga a cenar? Una serie de avisos de que la hora de cenar se aproxima puede asistirle con la transición.

¿Tiende a tener una pequeña crisis en el momento de hacer la labor? Usted puede incluir pequeños recreos a lo largo de la hora de la labor y dividir los proyectos más bien difíciles en segmentos. El eludir un enfado antes que comience no quiere decir que se está “rindiendo” a las demandas de su hijo. Le da una ocasión de practicar confrontar las cosas que le resultan bien difíciles de una forma más madura.

Ausencia de la habilidad para coche regularse Tener un enorme inconveniente para supervisar sus conmuevas y portarse conforme a su edad puede ser un signo de un inconveniente latente que precisa atención. Ciertas más usuales condiciones que pueden estar provocando los enfados son: TDAH: En una investigación reciente, más o menos el setenta y cinco por ciento de los pequeños que tiene estallidos severos de carácter coinciden asimismo con el criterio para el TDAH.

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A los pequeños con TDAH les cuesta mucho aguardar con lo que desean, permitir situaciones en donde no hay mucha actividad física y hacer cambios o bien transiciones. No pueden regular sus conmuevas de ahí que es que su frustración se manifiesta como enfado, enfurezco o bien agresiones. Ansiedad: Los pequeños esconden la ansiedad realmente bien.

Para cuando están en cuarto grado les da vergüenza tener temor de cosas a los que los otros pequeños de su edad no tienen. Pueden estar horrorizados de que sus progenitores los abandonen, por servirnos de un ejemplo, o bien estar deseoso por que pueden devolver. Entonces, en una situación que estimula estas ansiedades, pueden atacar o bien hacer un enfado.

Contrariedades de aprendizaje: Los pequeños que tiene complejidad con una materia particularmente pueden tener una pataleta. Es tan bien difícil para ellos solucionar un inconveniente de matemáticas, por poner un ejemplo, que se ponen muy perturbados. Pueden haber aprendido asimismo que si hacen un enfado los mandan a la oficina del primordial de la escuela y, de esa forma, evitan solucionar el inconveniente.

Es una eficaz, aunque no tan funcional, estrategia de escape. Contrariedades del procesamiento sensorial: De vez en cuando los enfados, en especial cuando no se ven meridianamente conectadas con un detonador, puede ser ocasionada por una sobre sensibilidad a la estimulación: luces refulgentes, sonidos fuertes, multitudes.

Para controlar bien los berrinches hay que conocer cuando pueden aparecer para estar preparados para afrontarlos.

Conducta aprendida Un pequeño que hace un enfado puede parecer que solo trata de manipularle. Mas la conducta no es tan voluntaria como piensan los progenitores, afirma el doctor Dickstein. Los pequeños con problemas arduos de carácter no tienen pataletas a propósito.

No obstante, pueden haber aprendido a traves de el refuerzo de los adultos, que las pataletas consiguen resultados. “No existe ninguna duda de que los pequeños que no han superado los enfados, tiene contrariedades con las habilidades de regulación emocional”, afirma el doctor Lopes. “Pero asimismo creo que esa restricción es mantenida y exacerbada por la educación condicionado”.

Si un pequeño se halla con un inconveniente que no sabe de qué manera solucionar, y emplea el enfado como recurso, puede llegar a aprender con el tiempo que esto le ayuda a salirse con la suya. “Se vuelve un círculo vicioso”, afirma el doctor Lopes. “En vez de estar mejorando y practicando las habilidades que los pequeños en general aprenden para solucionar inconvenientes colaborativamente”, explica, “estos pequeños aprenden que tener una pataleta es una forma viable de escapar de una situación que los supera y los compromete emocionalmente”.

Contestar a los enfados Cuando los enfados ocurren, resista la tentación de darle a su hijo lo que desea. Para esos estallidos que no son peligrosos, el propósito es ignorar la conducta. Inclusive la atención negativa, como desafiarle o bien intentar persuadirlo de que pare, se ha visto que fortalece esa conducta.

Trate de ignorar la conducta que desea mudar. Embellezca y aplauda las conductas que desea estimular. Cuando haga el ahínco de calmarse o bien plantear un compromiso, es entonce cuando debe contestar. “Dándole un refuerzo positivo a el pacto y la obediencia y respondiendo adecuadamente a la frustración”, afirma el doctor Lopes, “usted le está enseñando una habilidad, (como no puede contestar a una indicación y a una pataleta al tiempo) simultáneamente está reduciendo la fuerza de esa conducta violenta y no cooperadora del berrinche”.

Una cosa que no desea hacer es intentar razonar con su pequeño cuando está molesto. Como afirma el doctor Dickstein, “No hable con el pequeño cuando no está disponible”. Usted desea estimular a su hijo a que aprenda a negociar cuando no está enojado, y tampoco. Usted podría precisar enseñarle técnicas de solución de inconvenientes, dividiéndolos paso por paso, si su hijo es inmaduro o bien tiene un déficit en esta clase de comunicaciones y pensamiento.

Estas son habilidades esenciales a fin de que las aprenda de forma de que le vaya bien en la escuela y con amigos, de esta manera asimismo para hacer que la vida en familia sea más positiva. Los mejores consejos para subsistir las pataletas o bien enfados ?Las pataletas o bien enfados son parte normal del desarrollo. Ocurren más entre las edades de 1 a tres años, mas como muchos sabemos, ciertos pequeños más que otros penetran en grandes enfados.

Muchos pequeños tienen más enfados ya antes y a lo largo del desarrollo de lenguaje. Antes que los pequeños puedan expresarse en su totalidad por medio del empleo de palabras, se frustran, y una forma simple de expresar esa frustración, así sea apetito o bien descontento es penetrando en enfados para conseguir lo que precisan.

Cuando no debe ignorar el enfado de su hijo En ocasiones es realmente difícil para nosotros aliviar un enfado. Hay un par de ocasiones cuando no debe ignorar un enfado de su hijo. Si su pequeño corre peligro físico de salir corriendo a la calle o bien está expuesto a algún peligro; en un caso así, deténgalo y sujételo firmemente o bien déjeselo saber bien claro.

Si su pequeño da golpes o bien mordiendo, deténgalo inmediatamente y asegúrese de hacerle saber que este comportamiento no es tolerado, cambiándolo físicamente del sitio del acontencimiento o bien quitándole un privilegio. La luz al final del túnel: Tenga en cuenta: Los enfados acostumbran a calmarse tras los tres años, si bien no desaparecen totalmente.

Su hijo se vale de los enfados para conseguir lo que generalmente precisa por naturaleza entre las edades de 1 y tres años. Hable con su pediatra si está preocupado debido a ciertos de sus comportamientos. Esfuércese por sostener la calma. Válgase de sus amigos y familiares a fin de que le asistan a comprender de qué manera sostenerse firme y aguardar a que las pataletas se alivien por sí mismas y poder entonces darle consuelo a su pequeño.

8 consejos para subsistir  a los berrinches, un enfado Usted no puede eludir cada enfado, mas te ofrecemos ciertas ideas que le pueden asistir a que los subsista con dignidad. Préstele suficiente atención a su pequeño y elógielo cuando se esté portando bien. Ofrezca encomios específicos en el instante cuando reacciona bien. No obstante, no crea que si un pequeño tiene más enfados que otro pequeño es pues no le pone suficiente atención.

La personalidad la moldean muchos comportamientos, incluyendo los enfados y los berrinches. ?Durante un enfado, dele control al pequeño sobre cosas pequeñas (ofrezca pequeñas opciones a fin de que pueda escoger en lugar de hacerle preguntas que solo requieran de un sí o bien un no.) Distracción. Lleve al pequeño a otra habitación. Ofrézcale un juguete más seguro. Si bien le parezca estúpido, cante una canción.

Escoja que batallas y berrinches  librar y adáptese cuando pueda. En ocasiones hay que ceder un tanto para llegar a un acuerdo; lo que está bien. No obstante, es clave ser consistente todos y cada uno de los días para reducir la intensidad y la frecuencia de los enfados. Con lo que es ya hora. Si bien la mayor parte de los pequeños tienen enfados cuando tienen de 1 a tres años, muchos pequeños prosiguen con sus enfados a lo largo de los años escolares.

Sepa cuáles son los límites de su pequeño. Evidentemente, ciertos días son más bien difíciles que otros. En ocasiones no podemos con la lista de cosas que tenemos por hacer. No ignore comportamientos como el pegar, el patear, el morder o bien lanzar cosas. Aplique una política de cero tolerancia para esta conducta. Prepare a su hijo a fin de que consiga aciertos.

Si los enfados penetran al límite cuando su pequeño tiene apetito, tenga una merienda saludable lista cuando se halle fuera de la casa. Si suceden cuando su pequeño está agotado, dele prioridad al sueño/siesta aun si no puede hacer ciertas cosas. En ocasiones merece la pena y resulta mejor para todos. Dese un respiro cuando lo precisa. Túrnese con el otro padre o bien un amigo cuando sienta que su frustración aumenta.

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